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El
11 de septiembre de 1973, la doctora María Luisa Cordero aún
era una estudiante de medicina que vivió con angustia lo ocurrido
porque su marido era un abogado socialista.
“El 11 de septiembre de 1973 a las 8:30 de la mañana, al
salir de la ducha, en la casa de calle Jorge Washington 520 que arrendábamos
con mi marido, él estaba escuchando a Allende por la radio y
me dijo: “María Luisa, hay un golpe militar”. Ese
día no salimos a la calle, mi marido no me dejó ir al
policlínico Rosita Renard, donde yo estaba trabajando por mi
beca de siquiatría infantil.
Era un día medio nublado, frío, parecía feriado
al final. Había pocas noticias por la radio y después
salió esa cadena nacional, que a mi me dio susto. Me dio como
un escalofrío cuando habló Leigh y dijo que levantarían
piedra sobre piedra hasta que no quedara ningún marxista. Lo
que dijo Pinochet era lo obvio pero lo que dijo Leigh estaba cargado
de rencor y de venganza.
Ese día el ruido se parecía al de la película “Apocalipsis
now” de Coppola. Como yo vivía en Jorge Washington, en
Ñuñoa, por sobre la casa pasaron los aviones a bombardear
Tomas Moro. Me acuerdo que mi hijo chico Jaime, que tenía menos
de un año, se puso a llorar cuando pasaron los aviones.
Mi marido era abogado socialista de la Cora (Corporación de Reforma
Agraria), por lo tanto nosotros hablamos con nuestra vecina que era
de derecha, por la eventualidad de que Jaime tuviera que esconderse,
arrancar, asilarse.
El bombardeo a La Moneda lo escuché por la radio y a nosotros
el 20 de septiembre nos dieron permiso para salir a la calle a hacer
nuestras compras. Nos paso una cosa súper tétrica, mi
mamá a los niños les había regalado un gallito
blanco y lo tuvimos que matar para comerlo, entonces mi hijo preguntaba
por su “cocó”, ‘donde está mi cocó’
y el cocó estaba en la cacerola.
Yo creo que las dos experiencias más traumáticas que he
tenido en mi vida son mi separación y el golpe porque yo estaba
casada con un socialista y empecé a pensar que me iría
al exilio, además quedé cesante pero al poco tiempo me
reincorporaron.”
¿Alguna anécdota?
“Una de las anécdotas que me tocó vivir en el hospital
fue con Antonio Vodanovic, que había chocado en auto y venía
a hacerse un electroencefalograma y la señora que le hacía
el examen le preguntó: ¿Cuándo fue el golpe?, por
el accidente, y él dijo, el 11 de septiembre.”
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