Elías Ricardo Figueroa Brander, ex futbolista que vistió las camisetas de Santiago Wanderers, Peñarol de Uruguay, Internacional de Brasil, Palestino y Colo Colo, entre otras. Fue elegido tres veces como el Mejor Jugador de América (1974, 75 y 76).

Considerado por algunos como el mejor jugador chileno y uno de los mejores en la historia del deporte nacional, Elías Figueroa pasó el Golpe del ’73 en Brasil, preocupado de los suyos pero sin dejar lo que más le gustó hacer: jugar fútbol.

Ese día (11 de septiembre de 1973) ya tenía 27 años y había vivido toda una vida porque me había casado a los 16 años, tenía dos hijos y después de jugar en Chile y Uruguay, el Mundial de Inglaterra y la Copa América de 1967, me encontraba en Brasil, en Internacional de Porto Alegre, entrenando.

Supe por los periodistas brasileños, luego de terminada la práctica. Me parecía increíble lo que escuchaba porque se decían muchas cosas, incluso que se había desatado una guerra civil, que había muchos muertos...

Mi primera reacción fue de preocupación por mi familia; mi padre (Gonzalo Figueroa) y mi hermano pertenecían al Partido Socialista y las informaciones de prensa hablaban de muertos, de detenidos. Lo único que quería era saber de ellos, que estaban bien. Felizmente en la noche pude hablar con los dos y con mi madre (Lidia Brander) y de ahí no paré de hablar día a día.

La comunicación me dejó más tranquilo, aunque la preocupación no cesó hasta varios meses después porque el clima de guerra civil que se conocía en el extranjero era para no dejar de pensar en los míos. Pero el apoyo de mi esposa (Marcela Kupfer) fue fundamental, como lo fue durante toda mi carrera.

Yo nunca tuve color político, y por mi condición de deportista siempre estuve dispuesto a ayudar en el gobierno de turno, estaba disponible para todos. Por eso no me preocupaba por mí; incluso en el terremoto del ’70 ó ’71 había participado activamente en la organización de un partido con la selección uruguaya: yo me conseguí todos los pasajes y hablé con los jugadores para que jugaran gratis, y la recaudación, que iba en ayuda de los damnificados, se la entregamos personalmente a Salvador Allende… Siempre me preocupó mi gente.

Pero reitero, el contacto diario con mi familia me permitió seguir jugando en Brasil con cierta tranquilidad en Internacional, hasta que en 1977 regresé a Chile para jugar en Palestino.

Fotorama
Elías Figueroa
Ex futbolista
       
 
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