Actual camarógrafo de Mega. El 11 de septiembre de 1973, trabajando para TVN, filmó en total cerca de 30 minutos del bombardeo a La Moneda desde el Hotel Carrera. Sus imágenes han sido exhibidas en todo el mundo.

Fue un día que los que trabajábamos en prensa, yo trabajaba en canal 7, presentíamos que algo iba a pasar. Yo llegaba todos los días a las 7:00 al canal. Junio, julio, agosto, hasta que llega septiembre. A mis hermanos siempre les decía no salgan a la calle, porque puede pasar algo malo, porque se presentía, se escuchaba mucho.

Ese día llegué a las 7:00 al canal con el asistente de cámara, y me llamó don José Miguel Varas, que era el director de prensa del canal. Él me llama desde Puente Alto y me dice “ándate de inmediato a La Moneda porque hay ruido de gorras, pero por favor no te hagas el héroe y cualquier cosa vuelves de inmediato al canal, no quiero héroes en esta cosa”.

Partimos a La Moneda, tratando de ingresar, porque vimos que ya habían carabineros con M-16 en la puerta instalados. Nosotros golpeamos para que nos dejaran pasar, porque estaba don Augusto Olivares, que era el gerente general de Televisión Nacional. No nos dejaron entrar. Vimos movimiento para todos lados, cajas de balas, entraban y salían. Y de pronto los carabineros abandonan La Moneda. Se retiran los carabineros, y comienzan a llegar más periodistas, más gráficos, gente entraba, gente salía, escuchábamos Radio Magallanes, alguien decía “en radio Magallanes acaban de decir esto”...

Siendo ya como un cuarto para las diez ya comienza la cosa más fuerte. Aparecen cuatro tanques, tomaron posición en todo el cuadrante, en las cuatro esquinas, y comienzan los tiros, no sé si serían de francotiradores o de militares en los edificios cercanos. Ahí comienza ya la cosa.

Un momentito antes que entraran los tanques sale el Presidente Allende con sus escoltas y mira la calle Moneda hacia arriba que vienen ingresando los tanques, y ese fue el momento en que por última vez lo vimos nosotros. Yo comienzo a hacer unas imágenes de los tanques y siento que sale un militar, que con un garabato grande me dice que salga de ahí.

Nosotros escapamos con un corresponsal de BBC de Londres. Cruzamos hasta donde está el monumento a Portales, llegamos hasta ahí. En ese momento yo me caigo, con la cámara filmando, y en ese momento el corresponsal, que era un uruguayo, nos invita al Hotel Carrera, él estaba alojado en la habitación 1221. Ahí era un espectáculo abajo, porque nosotros captábamos todo, las balas y toda la cosa. Pero los militares nos confunden con franco tiradores, y nos comienzan a disparar a la habitación.

Se quebró el vidrio de la ventana, fue un momento de mucho espanto. Yo perdí la noción horaria, se me secó la garganta, nos acercábamos a la ventana para tomar algo y venía la bala. Entonces optamos por bajar al tercer piso cuando comienzan a pasar los aviones, y hay estruendos que hacen que el Hotel Carrera se moviera, se mueve para todos lados. A la gente del Hotel, los pasajeros, los llevaron al subterráneo donde está la cocina, por precaución, porque los aviones estremecieron el hotel.

Nosotros bajamos al tercer piso. Tipo una y media, dos, se nubló y empieza a llover. Llueve justo en el momento en que la bandera chilena se está quemando. Esa imagen la tengo yo, cuando la bandera se quema. Fue un momento que a mí me marcó mucho. Yo siempre lo recuerdo, porque es nuestro símbolo. A mí me dio mucha tristeza de ver La Moneda en llamas, y para qué te cuento el miedo, porque uno no sabe cómo va a terminar.

¿En algún momento pensó que de esa no salía?

Sí, claro, porque cuando pasan los aviones y dejan caer las bombas ¿qué pasa?, uno no sabe si La Moneda está en llamas y qué va a pasar con los otros edificios. Fueron momentos de mucho nervio, la garganta se seca, el cuerpo tiembla. De ahí nosotros bajamos al subterráneo donde estaban todos los pasajeros. Filmamos ahí a la gente. Algunos se alegraban, otros estaban tristes...

Nosotros no pudimos salir porque se declaró el estado de sitio, y recién salimos de ahí el día jueves a las 12 del día. A mi familia, mi madre y mis hermanos los llamé por teléfono y les dije que estaba vivo y que no se preocupaban, que me iba a quedar en el Hotel, eso gracias a un señor a quien nunca agradecí, que es el señor Gallegos, que era el gerente general del hotel. Este señor nos puso una habitación a disposición hasta el día jueves, y ahí estuvimos sin saber qué pasaba en Santiago, hasta que salimos el jueves a mediodía.

Nos dirigimos a La Moneda y empezamos a ver los escombros, los bomberos trabajando, no teníamos idea sobre qué más había pasado. De ahí nos fuimos al canal a entregar el material.

Fueron cosas muy....entre la emoción que pasa uno, el miedo, el terror que pasa...qué pasó...nosotros tuvimos el privilegio de ser los testigos de lo que ocurrió en La Moneda.

Usted que como camarógrafo ha vivido numerosas experiencias extremas, ¿cómo califica lo vivido ese día?
La magnitud de lo que pasó en Chile para mí es lo más grande. Yo estuve en Nicaragua cuando cayó Somoza, estuve en El Salvador, estuve en guerrillas, en Argentina, en Uruguay, en Bolivia, pero lo que más llevo en mi alma como testigo, en mi cuerpo, es el 11 de septiembre. Ya han pasado 30 años y seguimos recordándolo. Es como una marca fuego la que llevo en mi corazón.
Da tristeza ver que se destrozara el palacio presidencial, que muriera gente, y que pasen 30 años sin poder decir por fin estamos libre de todo esto. Ojalá que algún día nuestros nietos, y nuestros hijos puedan decir estamos en paz.

En octubre del 73 nosotros viajamos a Estados Unidos. Yo no había visto la película que había hecho. Me tocó ir a Nueva York con el canciller de la época, fuimos un grupo de periodistas, y pasamos a Miami, y allí se les proyectó a los chilenos residentes lo que había sucedido el 11, y yo recién ahí me vine a dar cuenta de lo que había hecho, y me emocioné tanto que se me cayeron un par de lágrimas. Yo nunca había sopesado hasta ese momento de lo que había hecho. En toda mi experiencia es lo más grande. He visto muchas cosas, pero el 11 lo tengo muy grabado. Fue una experiencia triste, ojalá que nunca más pase.
Fotorama
Manuel Martínez
Camarógrafo
       
 
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