Tenía
34 años en 1973. Fue comandante en Jefe de la Armada.
Tras dejar el cargo, se lanzó a la vida política
y salió elegido como senador por la Quinta región Costa.
Es Ingeniero en Armas, Oficial de Estado Mayor y Magíster
en Ciencias Navales y Marítimas con mención en Geopolítica.
El día 11 yo era segundo comandante de uno de los destructores
de la escuadra, el Orella, y ese día amanecimos en la bahía
de Quintero, y la misión que teníamos era tomar el control
y mantener operativa la planta de Ventanas. Esa operación para
nosotros partía a las 6:00 de la mañana.
Nos debemos haber levantado muy temprano, no creo que hayamos dormido
muy tranquilos porque estas instrucciones las teníamos desde
las 7:00 de la tarde del día anterior, hora en que se abrieron
los sobres donde salían las misiones que cada uno tenía.
Ahí se separaron los buques de la escuadra y a nosotros nos tocó
ir a Quintero.
Amanecí el 11 con la orden de tomar el control de Ventanas y
mantenerla funcionando. Había una suerte de amenaza de que ante
cualquier acción de este tipo iban a volar la refinería,
por lo tanto nuestra operación la estimábamos muy importante.
Un dato interesante es que en Ventanas había unas torres de control
para la vigilancia del sistema propias de la planta, y para ellos la
preocupación principal se centraba en la base aérea de
Quintero. Nosotros en el buque llegamos a la planta desde la playa,
o sea desde el otro lado de su preocupación.
Era de noche, eran como las 6:00 de la mañana. Bajamos a una
sección del buque formada por nuestra tripulación, y ocupamos
la planta de Ventanas sin ninguna resistencia ni oposición, porque
fue una sorpresa total.
Habiendo asumido el control de la planta muy rápido y teniendo
el sistema funcionando, empezamos a escuchar las noticias para ver qué
pasaba en el resto del país, para asegurarnos de no ser los únicos
que habíamos amanecido tomando el control. La verdad es que los
medios de comunicación se demoraron harto en darnos un cierto
alivio al alma. Cuando empezó a comunicarse que había
desplazamientos de tropas y movimientos raros, eso nos tranquilizó
porque no íbamos a ser los pájaros raros de un algo que
no hubiese funcionado de otro modo.
Me sentía con el estómago un poquito apretado, como cuando
haces tú una cosa que es distinta de aquello para lo que estás
preparado o estabas en condiciones de hacer.
Tras la toma de Ventanas la primera preocupación era qué
pasaba en el resto del país, y la segunda preocupación,
tan grande como esa, era la que tenía yo como segundo comandante
de mantener operativo mi buque, además de apoyar a la gente que
tenía en tierra, y asegurar la operación de la planta
como ente productivo.
Volví a ver a mi familia el 17 de septiembre, cuando mi buque
llegó a Valparaíso en la tarde. Me acuerdo con mucha precisión
porque era el día de mi cumpleaños. Así que bajé
a tierra ese día, me fui a mi casa en Salinas y fue una sorpresa
monumental para ellos, porque en ese tiempo no había los medios
de comunicación que hay ahora.
Yo estaba tranquilo porque sabía que mis dos hijas chiquitas
estaban en la población naval, en un sistema donde me imaginaba
que estaban protegidas. Ya antes se había previsto que si había
balaceras o cosas así se metieran en una pieza que estuviera
lo más al centro posible de la casa, eran temas que se hablaban.
En mi casa no tenían idea que el 11 era el 11. Yo me despedí
de mi familia el día 10 zarpando a un encuentro con una fuerza
americana que venía a desarrollar Unitas y a las 7 de la tarde
nos dieron las instrucciones que teníamos que ir a Quintero,
así que mi familia tuvo la misma sorpresa que vivió todo
el resto del país.
Cuando se nos ordenó zarpar el día 10 yo tenía
la sensación de que no íbamos a Unitas, sino que íbamos
realmente a una cosa distinta.
Yo creo que ese día se definió el destino del país,
ese fue el punto de inflexión que en este momento nos tiene donde
estamos, y si no la alternativa es fácil de imaginar, si hubiéramos
seguido en la línea en que íbamos y si hubiesen materializado
los planes que dicen que no existían, pero que a lo mejor existían,
seguramente estaríamos en un sistema bastante distinto, más
parecido a la Cuba del día de hoy que al Chile que estamos viviendo.
Yo creo que ese fue un día de inflexión para la historia
nacional, para algunos trágico, para otros heroico. El Chile
de hoy no sería lo que es si no hubiera existido el 11 de septiembre.
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