Ex editor de Línea Directa de “El Mercurio”. Transmitió a través de Radio Agricultura los hechos que ocurrieron el 11 de septiembre de 1973. Tenía 34 años.

Las radios jugaron un papel fundamental el 11 de septiembre de 1973 por la rapidez con que podían informar, una característica que la televisión aún no adquiría. Muchos chilenos la transformaron en su gran compañía ese día, escuchando los bandos de la junta de Gobierno o las esforzadas transmisiones que hicieron algunas de las emisoras que se negaron a cesar sus emisiones. Una de las personas que estuvo ese día al aire fue Werner Arias, actual Editor de Línea Directa de “El Mercurio”, quien a través de los micrófonos de Radio Agricultura comenzó a informar lo que estaba sucediendo.

“Yo abría la radio en aquella época, trataba de llegar lo antes posible porque la radio comenzaba a funcionar a las 6:30 de la mañana, y me tocó presenciar todo lo que ocurrió”.

“Supe lo que estaba pasando cuando llegué a la radio, alrededor de las 6:45 porque era muy difícil movilizarse, y sonaban los teléfonos. Ahí me di cuenta que algo raro estaba pasando, eso nunca ocurría, que a esa hora de la mañana la gente llamara por teléfono para preguntar qué estaba pasando, por ejemplo vecinos de la Escuela Militar que preguntaban ‘qué pasa que están todos formados aquí a esta hora de la mañana’ o vecinos de la Escuela de Carabineros que querían saber porque estaban saliendo las tanquetas”.

“Yo había recibido días antes una invitación de la Armada para hacer un viaje en la Esmeralda, pero un día antes me avisaron que el viaje se había suspendido, entonces llamé a la casa del comandante que me había hecho la invitación y la señora me dijo que no estaba, que lo habían ido a buscar temprano, como a las 4 de la mañana. Traté de comunicarme con la filial de nuestra radio en Valparaíso y no se podía porque las comunicaciones estaban cortadas. Con todo este panorama pude concluir, obviamente, que algo estaba ocurriendo”.

“Como a las 7:15 me asomé por una ventana del noveno piso del edificio de calle Teatinos 449, donde estaba la radio porque sentí el ruido característico de las sirenas de las tanquetas y las vi pasar como a 80 km por hora por la calle. Fui a ver que pasaba y me encontré con muchos carabineros, la comitiva presidencial acababa de llegar y algunos minutos después escuché el primer balazo, que lo tengo grabado, porque hice después un reportaje con todo lo que sucedió ese día, desde ese primer balazo hasta el juramento de la Junta de Gobierno, que se hizo en la Escuela Militar y lo capté por la televisión”.

“Así fue como se fueron desarrollando las cosas, yo iba informando de todo lo que ocurría hasta pasados las 8 de la mañana, cuando tuve que preparar rápidamente un boletín, mientras se transmitían otros comentarios. En ese momento escuche que la radio transmitía la canción nacional, como a las 8:30, cuando yo debía entregar ese boletín. Como había poco tiempo, yo pensé ‘menos mal’, con la canción nacional tengo tiempo de terminar de escribir esto”.

“Cuando terminó la canción nacional se escuchó el primer bando, el que ordenaba a las radios silenciarse, etc., y yo corrí a la sala del control y le dije: ‘oye, corta esa cuestión que nos van a venir a clausurar de nuevo’, porque la radio la habían cerrado varias veces por disposición del gobierno, de La Moneda. Pero me respondió que no se podía. ¿Qué había ocurrido?. Que las fuerzas armadas habían llegado a la planta transmisora de la radio que estaba en Colina y ahí comenzó esa transmisión, a la que se unieron muchas otras radios. Esas transmisiones duraron varios días, no podíamos transmitir las noticias propias y hubo una cadena durante varios días”.

“Antes que se produjera la toma de la onda radial de Agricultura, nos habían llamado de la planta y nos habían contado que venían militares y eso fue lo último que pudimos hablar con ellos”.

“Lo que más recuerdo, es lo que ocurría en las calles, donde había gente desfilando, había muchos disparos, sonidos de metralletas y cañonazos y el bombardeo a La Moneda”.

“Lo que me llamó la atención cuando anunciaron el bombardeo a La Moneda, que se demoró bastante más de lo que habían anunciado, fue que vino un señor y dijo que el ataque significaba una enorme explosión y poco menos que todos los edificios iban a caer todos demolidos”.

“Vi a la gente que sacaron de La Moneda, no la vi cerca, la vi a una cuadra de distancia, después supe que era la gente que habían sacado de ahí la que estaba en el suelo.”

Sobre su trabajo ese día, recuerda que: “Pude salir hasta la hora del toque de queda, a las 5:00 o 5:30, las ciudad estaba totalmente vacía, el toque de queda empezaba a las 6 y logré llegar a la casa de un familiar. Era peligroso andar en la calle, en cualquier momento podía pasarle a uno un accidente”.

“De la radio salí a las calles, para ver lo que estaba sucediendo, me moví por todas las cuadras centrales y traté de establecer contacto con la gente de provincias, recibíamos llamados de ellos y de radios extranjeras preguntando qué estaba pasando, recibimos muchas llamadas de Argentina.”

“En la mañana era difícil acercarse a La Moneda, había gente que se movía, pero con mucho nerviosismo, había tanques en las calles que asustaban mucho a la gente. Nosotros habíamos tenido un “tanquetazo” previo, como un mes y medio antes, que fue un movimiento que duró como tres o cuatro horas, por eso pienso que estábamos un poco entrenados en esto de ver tanques en la calle.”

“Como a las 3 de la tarde ya estaban todos los hechos consumados y la cadena oficial de las fuerzas armadas daba información de lo que estaba sucediendo y llamaba a la gente a izar las banderas chilenas, hablaban de la nueva independencia de Chile, transmitían la canción nacional y la gente la cantaba en la calle. Claro que esas eran las personas que podían expresarse, también estaban los otros que estaban arrancando o disparando desde las ventanas de los edificios.”

“Creo que uno de los sonidos más dramáticos que quedó grabado ese día fue tipo 5 de la tarde en la Plaza de Armas, donde no se movía un alma, había comenzado a llover sobre Santiago y se escucharon de repente unos pasos rápidos, que eran los de una mujer que cruzó la plaza, con mucho susto, porque a esa hora todo el mundo tenía que estar en su casa.”

Fotorama
Werner Arias
Periodista
       
 
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