Fecha: Martes 05 de noviembre de 1991
Sección: Revista Ya
Autor: Olga Araya Céspedes

Nicanor Parra: Neuronas de oro

  • (…) Yo de pie en una roca de cartón:/ Háganse las tinieblas/ Hágase el caos, háganse las nubes./ Yo delincuente nato/ Sorprendido infraganti/ Robando flores a la luz de la luna/ Pido perdón a diestra y siniestra/ Pero no me declaro culpable. (De “Yo pecador”).

Que poeta ni antipoeta, señores. ¡Ginecólogo de la palabra! Hace ecografías a las ideas. Escribe en su cuaderno con letra huesuda. Tiene sonrisa de piano.

Hiperhéroe de un montón, hiperhéroe de otros o…, nadahéroe.

Para todos los gustos/ Gustitos.

Que él se vea él primero.

¡Un embutido de ángel y bestia!

Loco. Genio. Superdotado. Bruto. Lumbrera. Inteligente. Revelación. Choro. Aotronivel. Mamarracho. Grosso. De todo le han dicho. El se deja querer y desquerer. Hum. (Quizás no tan fácilmente).

Podría ser la imagen perfecta de un tata, mal que mal nació el 5 de septiembre de 1914 en San Fabián de Alico, San Carlos, Ñuble, Chile.

De cuerpo presente, claro está, la afirmación es tajante. De tata, nada. Él, fresco como lechuga, aunque no le guste demasiado la ducha, es el atrapacorazones. Le pone pausas a su mirada, se acaricia desde la mejilla hasta el pelo, deja su voz en un balancín, toma su té Twinings como si fuera un trago fuerte.

Una de sus alumnas en la década del ’50, lo re(amor)memora.

- Uuuuuhhh, sí que movía hormonas. Sí que lo hacía. Y su clase, además, era muy interesante.

Él sabe que esas reacciones están intactas y obra en consecuencia.

Nosehavistosetentóntansexyen todoLaReinaysusalrededores.

Pensar que cuando joven quiso ser carabinero “para tener pan, techo y abrigo”, pero le faltó un centímetro.

Parra al fin y al no cabo, emprendió un camino más conocido. (Por sus ramas familiares se llega a la raíz del propio realismo mágico).

Allá, en El Huape, caserío cerca de Chillán, todos eran parientes. Clarisa Sandoval Navarrete (la madre de Nicanor), se casó a los 17 años con Juan de Dios Sandoval, su primo. Dos niñas nacieron. Ella enviudó. Nuevo matrimonio con Nicanor Parra, hijo de los padrinos de su primer matrimonio. Diez hijos. Nicanor, Violeta, Hilda, Roberto, Elba Brunilda, Óscar René, Lautaro, Eduardo, Caupolicán y Eliana del Carmen murieron muy pequeños.

Nicanor, el padre, no conoció otro años después de 1931. Nuevamente viuda, Clarisa teje, cose, borda.

Con 16 años, Nicanor, el Tito para la familia, llega a Santiago. Quiere terminar las humanidades. Se las ingenia. Como decía su mamá, “siempre fue un niño excepcional. Aprendió a leer solito, mirando el empapelado de diarios que tenía la pieza. Entró derechito a segundo. Ya sabía leer, escribir, sumar”.

Bien le va en el Internado Barros Arana, donde hace de inspector. Bien fregado también lo recuerdan.

Financia a su hermana Violeta dos años mientras está en una Escuela Normal. (Ella, sabemos, no llegó a ser profesora. La causa: él se va de Santiago trasladado a Chillán).

El único con educación superior fue Nicanor. Pedagogía en Física y Matemáticas en la Universidad de Chile. Luego, ingeniería. En 1949 viajó a Oxford con una beca del Consejo Británico. Ha dictado cátedra en física, matemáticas, geometría, mecánica racional, álgebra y literatura. Distinto a su hermano Lautaro, con su taller de bicicletas; a Roberto, el papá de “La Negra Ester”; a Oscar, que en realidad se llamaba Tony Canarito. En los años 50, Poemas y Antipoemas.

No lo paró nadie. No lo para nadie.

Muerto vivo

Nicanor, (que se entretiene jugando a poner una palabra junto a otra y otra, que se sumerge en una letra para mirar hacia el otro lado), sabe que, justamente por eso, habrá alguien que entrará en su juego.

Parte sobre la base de que el interlocutor se parece a él.

- Se crea una especie de espiral. Si tiro el hilo, la madeja no se termina nunca. Están todas las posibilidades en el otro. No importa que uno sea tonto. Hay que encontrar un método para desarrollar esa espiral.

Incuantificable.

- No se puede decir que en un metro hay más puntos que en una cuadra. Hay infinitos en ambos casos. Todos somos una fuente de posibilidades. Desde esa base empecé a escribir. Si yo me hubiera juzgado por lo primero que hice…

Con Vicente Huidobro, ejemplifica.

- Uno de sus primeros textos fue: “Ese viejecito que apenas se mueve es un veterano del setenta y nueve”. Pero llegó a escribir: “Una mujer descuartizada viene cayendo desde hace ciento cuarenta años”. ¡Dios santo! ¿Qué relación tienen? Ninguna. El autor del primero es un pobre diablo, y el segundo, un energúmeno desatado. Los dos son Huidobro.

Nicanor supo que podía rendir mujeres descuartizadas cuando leyó, a los 35 años, en Inglaterra, la frase “muerte, no seas orgullosa”. Un gran salto: “Me sentí otra persona”.

Un salto cuántico.

- Con camas y petacas me trasladé del mundo hispánico al anglosajón. Supe qué se esperaba de un poeta y qué era la poesía.

El salto provocado por la muerte aún lo persigue.

-Tuve otro con Juan Rulfo. Desde que supe del premio, nobleza obliga, me sentí comprometido a releerlo. No tenía la menor idea de la chicha con que me estaba curando. Quedé absolutamente impresionado. No se sabe si la gente que circula por Comala son vivos o muertos. Con Rulfo se libera la muerte.

O muerto. O vivo. Habla.

- Antes partía de las enseñanzas occidentales en que los muertos desaparecen y que los único que existen son los vivos. Rulfo deja que todos pululen. No se convierten en polvo, sigue sufriendo, sintiendo, yo diría más intensamente que los vivos. Y el sentimiento de culpa con que andan a cuestas es tremendo.

No quiere decir qué tantos de esos sentimientos tiene. Los acepta.

Chicas y garzas

Para traducir Rey Lear, por encargo de la UC, ha echado mano a su filosofía taoísta.

- No estoy programado. Me doy el mayor grado de libertad. Es el método de las improvisaciones más o menos premeditadas. Como en la comedia del arte italiano, donde se improvisaban los parlamentos, pero los actores se perfeccionaban en el papel toda la vida.

Es una de sus formas de borrar la rutina, “ya la palabra es horrible”. Por ejemplo, tiene etapas con y sin dentista. En una época dejó de taparse las muelas.

- Pensaba que me iba a morir muy pronto, que estaba al borde del precipicio. ¿Qué gano con llegar al cementerio con buena dentadura? Eso decía. Pero ahora voy de nuevo.

El mismo principio se puede aplicar a la fase con y sin aeronave.

- Aceptaba todas las invitaciones para salir de Chile con la esperanza que se cayera el avión. Ahora no me atrevo, tengo miedo de que se caiga.

No le importa que ocurra un caso de un millón.

- El cálculo de probabilidades se basa en lo siguiente. Usted se como un pollo y yo cero pollo. Estadísticamente, cada uno se ha comido medio pollo; ¿qué se puede sacar de ahí? ¿ah?

Tampoco olvida su miedo. A estar tan listo para vivir como para morir.

- El monje taoísta prefiere seguir viviendo aunque esté preparado para morir. Tomo un avión si vale la pena. Si hay una buena propina; cruzar por bolitas de dulce el Atlántico, no es negocio. Si la propina es buena, ¡ya!

Con platas de rutas por los siete mares, (la de México, del premio Rulfo, fueron 100 mil dólares), vive.

- Sobrevivo. No se puede pedir mucho, el colapso ecológico, el puro esmog. Pero el hombre evoluciona de lo simple a lo complejo. Y la complejidad está aquí.

Discurso ad portas.

- ¡No! A la pedantería grecolatinizante, que es ¡no! Al servilismo europeizante. Lo que más se ha hecho en la cultura hispánica es la imitación servil al modelo europeo. ¡No! A esa actitud. ¡Sí! A la búsqueda de la diferencia, que a lo mejor nos define. ¡Sí! Al punto de vista mestizo.

¡Sí! A lo que ¡no! Tenga 4 letras:

- No las voy a mencionar porque no pretendo escandalizar. El órgano masculino, el femenino. Y amor, y alma. Obscenas.

Que no ofendan su pudor. Defensa. Defensa. Pensar menos.

- No se trata de estrujarme el seso como si fuera una tela de vaca. El principio de economía dice que hay que ahorrar energía mental.

Métodos de sus matemáticas. Lo simple y lo complejo. Le gusta el Conjunto Vacío. “tiene las siguientes propiedades: existe, es único y es parte de todos los conjuntos. Tiene parecido con otro personaje, ¿ve?”.

Su formación racionalista lo perjudicó. Con el taoísmo pudo decir “buen y bien” a las mujeres.

Bien. Con las bajitas se siente más viril.

- Más poderosos. Las puedo llevar en brazos de un lugar a otro.

Bien. También hay altas.

- Las garzas. No tengo nada en contra de ellas. Tuve una.

Si algunas no está con él… menos bien.

- Sin el sexo opuesto no se puede sobrevivir. Se necesita igual que respirar.

Un aire, a veces, llegado de improviso. “Vengo a conocer al gallo más choro de Chile”, le dijo una bella y se instaló, por años, en su casa.

Su primer matrimonio fue con la chilena Ana Troncoso. Hijos: Catalina, Ana Francisca y Alberto Nicanor. En 1951 se casó con la sueca Inga Palmen. Sin niños. En 1960 nuevo amor, nueva sueca. Sun Akselson, feminista. Sin niños. Luego, de Rosita Núñez, santiaguina, nace Ricardo Nicanor. Conoce a Nury Tuco, tienen dos hijos, Colombina Violeta y Juan de Dios. Con ellos vive en la parcela de La Reina. Están cerca de los veinte años, los dos son músicos, los dos lo acurrucan. La vecina es su hija Pancha. Y están los hijos de esa hija. Y Juanita, que ayuda a hacer las cosas de la casa. Y Conchalí que la defiende. Y los Volkswagen bien destartalados que suben y bajan cuestas. Y tantas cosas que ya es necesario un punto aparte.

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