EL
MILAGRO
En
1996, la joven Vivianne Marcela Galleguillos Fuentes, sufrió
un serio accidente automovilístico fuera de Santiago. Su traslado
a la capital tardó 10 horas, tras lo cual quedó internada
en una clínica neurológica donde debió ser intervenida
dada la gravedad de sus lesiones.
Tras la operación, la adolescente pasó cerca de siete
días en estado de coma. Su gravedad era de tal magnitud que incluso
se llegó a hablar de la posibilidad de que sus órganos
fueran donados.
En medio de la desesperación y el dolor, y afirmándose
en la fe, la familia de la muchacha la encomendó al Padre Alberto
Hurtado.
Su padre acudió hasta el santuario del beato y encomendó
la vida de su hija a un milagro del Padre Hurtado. Esa misma noche,
la joven despertó sin secuelas, algo absolutamente inexplicable
no sólo para los médicos chilenos sino también
para los italianos, quienes declararon que la curación resultaba
incomprensible para la ciencia médica.
Los profesionales encargados del caso la sometieron a todo tipo de exámenes:
electroencefalograma, resonancia nuclear magnética y una batería
de tests donde se verificó que ella está en perfecto estado
de salud.
El caso comenzó a ser investigado por la Iglesia Católica
en Chile en el año 2000 y es el milagro que abrió las
puertas al beato para convertirse en el segundo Santo chileno.
Hoy, la joven lleva una vida completamente normal e incluso está
a punto de terminar su carrera universitaria.
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