PENSAMIENTOS DE SAN ALBERTO HURTADO
> Lo que hayamos dado a Cristo en el pobre estará colocado en
la eternidad.
> Nunca habremos dado lo suficiente a Dios si no se lo hemos dado todo.
> La alegría o el dolor es siempre visita de Dios.
> La vida nos ha sido dada para buscar a Dios. La muerte, para encontrarlo.
La eternidad, para poseerlo.
> La oración es la conversación del hijo con su Padre Dios.
Cuando oramos, es Cristo que habla por nuestros labios; cuando nos arrodillamos,
es Cristo que se arrodilla en nosotros.
> Él es nuestro mayor bien, nuestro tesoro, el fin de nuestra
vida, el único que colma nuestras aspiraciones.
> La mayor mortificación es aceptar todo lo que Dios nos envía:
el bien y el mal, la alegría y el sufrimiento.
> Cristo murió crucificado... Los que sufrís, alegraos,
eso pasa.
> Cristo tuvo esperanza y esa esperanza somos nosotros.
> La caridad comienza donde termina la justicia.
> Si supiéramos amar, despertaríamos amor y habría
un trato de más sincera amistad.
> ¿Qué haría Cristo en mi lugar?
> Morir por caridad es: Morir sin haber hecho mal a nadie y bien a todos.
Desfallecer por ayudar a otros y llevar su carga. Consolando, instruyendo...
haciendo el bien.
> Alegría de vivir. Contento, señor, contento.