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DESCONOCIDA CARTA AL PAPA PÍO XII

En un tiempo marcado por las injusticias sociales y por el convulsionado panorama político, el sacerdote jesuita -que en siete días más se convertirá en el segundo santo chileno- tuvo que aprender a convivir con los ataques provenientes de diferentes sectores e incluso de la Iglesia, producto de las proyecciones políticas de sus actos.

ROCÍO MONTES R.

 


Poco antes de entrevistarse en audiencia privada con el Papa Pío XII para tratar el nacimiento de la Asich -cosa que fue de público conocimiento en el país-, el padre Alberto Hurtado envió un memorando al Sumo Pontífice en el que expuso claramente la realidad social, política, moral y religiosa en Chile.


El documento, escrito el 8 de octubre de 1947, recién se conoció a comienzos de los años '90, cuando comenzó el proceso por la canonización de Hurtado.


Por ello, de acuerdo con su colaborador de esos tiempos, William Thayer -tal como expone en su libro dedicado al tema, "Ni político ni comunista. Sacerdote, sabio y santo"-, este texto es el que más fielmente expresa cómo el padre Hurtado veía al Chile de hace 50 años.


Llamado a que la Iglesia "recupere" a los obreros: "La dificultad más seria de este avance social proviene del hecho de que el pueblo tiene íntima convicción de que sólo puede esperar de los marxistas las verdaderas conquistas sociales, las que desproletarizan las masas. No ven un interés sincero en los patrones ni en la mayoría de los católicos para cambiar su situación miserable. El clero, aun los obispos, aparecen al pueblo como demasiado ligados con el capitalismo".


Critica la actitud de los católicos: "Las actitudes sociales de los católicos parecen más bien orientadas a impedir el avance comunista que a desproletarizar las masas".


Sobre la Acción Social de Jóvenes: "La clase obrera sube sin nosotros, y se da cuenta de ello. Los jóvenes de Acción Católica han tenido algunas actitudes sociales, pero han sido criticados por varios obispos, y marcados como sospechosos de simpatizar con los comunistas".


La cosa política en Chile: "Un elemento muy importante para juzgar el problema social chileno y el alejamiento de la Iglesia de la clase obrera ha sido la actitud política de los católicos".


Acerca del Partido Conservador: "Los dirigentes del Partido Conservador quisieron a toda costa que su Partido fuera todavía considerado como el único partido católico, y en ese sentido lograron tenAer el apoyo de muchos obispos y de una porción considerable del clero. Los dirigentes del Partido Conservador han sido los defensores de los intereses patronales; provienen en la mayor parte de los medios más acomodados y son reclutados entre los católicos más conocidos, de manera que para el país el Partido Conservador era sinónimo de Partido Católico".


Creación de la Falange: "Un grupo de jóvenes católicos conscientes de la doctrina social de la Iglesia se ha reagrupado en un movimiento, Falange Nacional, en el seno del Partido Conservador".


Oposición a la disolución de la Falange: "Entre las opiniones de los Obispos, que han estado muy divididas, algunos quieren condenar a la Falange, otros no quieren tocar ese tema. Estas críticas han tocado muy dolorosamente a este grupo de sinceros católicos, dedicados a la Iglesia, que buscan servirla en el terreno social donde su testimonio es casi único. En algunas actitudes prácticas, la Falange fue más lejos de lo que era deseable".