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CAMINO A LA SANTIDAD

Casi 30 años pasaron desde que se iniciara el proceso por reconocer las virtudes de santo del padre Alberto Hurtado. Fueron finalmente dos los milagros que dieron el sí a su canonización.

Los primeros días de octubre de 2003, un fax enviado desde Roma, con la firma del padre jesuita Paolo Molinari, daba cuenta de la concreción de uno de los pasos más importantes en el proceso de canonización del Padre Alberto Hurtado.


En esa oportunidad, la Consulta Médica de la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano declaró, por unanimidad, que el caso presentado como "presunto milagro" para el proceso de canonización se trata de "una recuperación repentina y total (...) inexplicable según la ciencia médica".


Sin embargo, esta noticia llegó casi en la fase final del proceso, que había comenzado mucho antes. El 5 de agosto de 1976 comenzó el proceso diocesano para nombrarlo Siervo de Dios. El 21 de diciembre de 1991, después de haberse decretado la "heroicidad" de sus virtudes, el fundador del "Hogar de Cristo" pasó a ser Venerable.


Casi tres años después, el 16 de octubre de 1994, el Siervo de Dios Alberto Hurtado fue proclamado beato en una ceremonia presidida por el Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro. Para eso fue necesario comprobar un milagro, el primero a su haber. El caso correspondió al de María Alicia Cabezas Urrutia, una asesora del hogar que sufrió tres hemorragias cerebrales masivas y dos infartos cerebrales. Hoy no presenta secuela alguna.


En aquel proceso, las tres fases marcharon en forma expedita: la Consulta Médica reconoció como milagro la sanación de María Alicia Cabezas; la Comisión de Teólogos dio su veredicto afirmativo y lo mismo hicieron los Obispos y Cardenales de la Comisión para la Causa de los Santos.


Los primeros problemas vinieron cuatro años después, cuando se intentó comprobar otro milagro para dar inicio al proceso de canonización.


Aquel segundo milagro fue rechazado por la Consulta Médica del Vaticano según la cual la curación no podía ser considerada "milagrosa", ya que había explicaciones médicas para fundamentar la recuperación.