Edgardo, "Lucia di Lammermoor" (Donizetti)

      Pavarotti debutó en Estados Unidos en 1965 junto a la soprano Joan Sutherland en una producción de "Lucia di Lammermoor". Esta obra marcó el inicio de lo que sería su historia conjunta, puesto que sus participaciones en " La Bohéme" en La Scala, San Francisco y Nueva York, la dupla terminó por conquistar al público alrededor del mundo. "Lucia di Lammermoor", un drama trágico en dos actos, estableció también la jerarquía de Pavarotti a través de su escena final, que fue la favorita del tenor italiano durante muchos años. En 1967 la Rai consiguió reunir a tres de los intérpretes jóvenes más interesantes del momento (Pavarotti, Renata Scotto y Piero Cappuccilli) para grabar esta ópera. Ahí se escucha un arrebatador "Sulla tomba… verranno a te sull'aure", donde un Pavarotti de 35 años, en palabras de Fernando Fraga, aporta "la voz de tenor que cualquier soprano del XIX quiere tener a su lado".

      Rodolfo, "La bohéme" (Puccini)

      Su extraordinaria capacidad para los agudos le creó una falsa fama, la de tenor de los "Do" agudos. Esto llevó a cierto público a esperar las secuencias donde el tenor los abordaba sin el menor asomo de dificultad, aunque sin gozar lo suficiente del resto de su presentación. Rodolfo, el protagonista de "La bohéme" de Giaccomo Puccini, dirigida por Herbert von Barajan, fue su primer y resonante éxito internacional, marcando un verdadero hito en su versión junto a Mirella Freni. Sus arias y dúos, y sobre todo su llamado postrero a Mimí al final de la ópera son difíciles de olvidar, pues a lo largo de la ópera Pavarotti había creado una progresión dramática conmovedora y poderosa.

      Nemorino, "El elixir del amor" (Donizetti)

      Pavarotti tuvo un excelente acercamiento a los roles cómicos, dando un ajustado perfilal inocente Nemorino de "El elixir de amor" de Gaetano Donizetti. Con este papel cosechó triunfos en el Metropolitan de Nueva York, aunque que se vio amenazado cuando hace pocos años se vio obligado a cancelar funciones en ese mismo teatro por razones de salud, frustrando a un público que deseaba disfrutar una vez más del aria "Una furtiva lágrima", que casi identifica esta ópera.

      Calaf, "Turandot" (Puccini)

      Lo que sin duda tiene un conocimiento universal es su grabación de "Nessun Dorma", aria de "Turandot" de Puccini, que llegó a convertirse en su carta de presentación para los no iniciados. El rol del príncipe Calaf que logra enamorar a la esquiva, vengativa y sangrienta princesa Turandot, lo enfrenta en un momento en que el color de su voz, empieza a perder en cierto grado su brillantez, lo que en absoluto resta calidad a sus interpretaciones.

       

      Contenido: Juan Antonio Muñoz, Gilberto Ponce, David Ponce e Iñigo Díaz
      Diseño: Pía Manzur S.

       


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