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Juan
Domingo Perón (1895-1974)
Hijo
de Mario Tomás Perón, un pequeño agricultor, y
de Juana Sosa, Juan Domingo Perón nació el 8 de octubre
de 1895 en Lobos, localidad ubicada a unos cien kilómetros de
Buenos Aires.
Su abuelo fue uno de los médicos más célebres de
la zona, el profesor Tomás L. Perón, y el ex Presidente
de Argentina deseaba seguir los pasos de éste, pero finalmente
optó por la carrera militar.
Sardo por vía paterna y castellano por parte de su madre, Perón
vivió su primera etapa en las pampas bonaerenses y en las llanuras
patagónicas, donde emigraron sus padres en busca de trabajo cuando
él sólo tenía cinco años. En esa región
austral, el tres veces Jefe de Estado aprendió a leer y escribir
con la ayuda de un profesor particular. La vida rural en la que se crió
al parecer influyó en su formación cultural, que ciertos
biógrafos denominan "criollismo".
Perón pertenecía a una familia de clases media no acomodada,
factor que habría sido determinante para que eligiera a los sectores
más desposeídos como destinatarios de las políticas
revolucionarias que inspiraban al Partido Justicialista, según
el analista de Política y Defensa del Instituto de Asuntos Públicos
de la Universidad de Chile, Gustavo Martínez.
A los 15 años ingresó en el Colegio Militar, donde se
graduó con el grado de subteniente de Infantería en 1913.
Mientras iba escalando en la jerarquía castrense, Perón
ocupó los obligados destinos militares dentro del país.
Siendo ya capitán, redactó estudios estratégicos
sobre "Moral Militar", "Higiene Militar", "El
Frente Oriental de la Mundial de 1914" y "Campañas
del Alto Perú", los cuales fueron incluidos como textos
de estudio en las academias del Ejército.
A los 34 años contrajo matrimonio con Aurelia Tizón, en
la Iglesia castrense Nuestra Señora de Luján. La unión
duró muy poco pues la mujer murió en septiembre de 1938,
sin dejar descendencia.
En
1930 ya era miembro del Estado Mayor del Ejército y profesor
titular en la Escuela Superior de Guerra. Seis años después,
fue designado agregado militar de la embajada argentina en Chile, cargo
que dejó abruptamente al ser sorprendido en un caso de espionaje.
Ascendido al rango de teniente coronel, Perón se dedicó
a conseguir planos y documentos reservados del ejército chileno
sin darse cuenta de que sus pasos estaban siendo estrictamente vigilados
por la inteligencia militar trasandina. El entonces presidente Arturo
Alessandri Palma ordenó su regreso a Argentina y Perón
fue reemplazado por Eduardo Lonardi en el cargo.
En 1939 emprendió vuelo a Italia en una misión de estudios,
donde conoció de cerca la doctrina de Mussolini. Tan admirador
era del ex gobernante fascista, que en una oportunidad dijo a sus amigos:
"Mussolini es el hombre más grande de este siglo. Pero cometió
errores que yo no cometeré".
Perón regresó a Argentina en 1940, después de recorrer
Alemania, Hungría, Francia, España, Albania y Yugoslavia.
Al año siguiente, fue ascendido al grado de coronel.
En 1941 se unió a una sociedad secreta de oficiales ultra nacionalistas,
denominada Grupo de Oficiales Unidos (GOU), donde comenzó a tomar
conciencia de la realidad política de su país y de su
tremendo potencial de poder.
Junto al GOU participó en el golpe de Estado del 4 de junio de
1943, que derrocó el gobierno del Presidente Ramón S.
Castillo. Esta especie de logia militar desconfiaba de la democracia
y, si bien sus integrantes no eran nazis, esperaban el triunfo del Eje
en la Segunda Guerra Mundial porque pensaba que le daría un papel
prominente a Argentina en el concierto internacional.
En 1943 el nombre de Perón aún era desconocido, hasta
que fue nombrado ese año secretario de Trabajo y Previsión,
donde tomaría contacto con las organizaciones sindicales y con
el pueblo que lo llevaría a ganar la presidencia.
Los
historiadores lo describen como un hombre extrovertido, simpático
y un excelente orador, además de tener un enorme sentido del
poder. Cuando el general Pedro Pablo Ramírez fue sustituido por
Edelmiro J. Farrel, éste designó a su amigo Perón
en la vicepresidencia de la nación y como ministro de Guerra
además de su cargo en la secretaría de Trabajo y Previsión.
Gracias al lenguaje directo y desenfadado con que se dirigía
a los trabajadores y a las políticas sociales que impulsó,
Perón fue ganando adeptos al gobierno de facto. Manejaba con
una habilidad sorprendente las circunstancias políticas de la
nación trasandina y sabía mejor que nadie cómo
generar apoyo. Incluso, se cuenta que era hincha de Racing, pero proclamaba
públicamente su adhesión a Boca Juniors por ser éste
el equipo popular.
Al parecer, una estrategia similar habría adoptado respecto de
la Iglesia Católica. Sin ser creyente, se encargaba de demostrar
su espiritualidad porque sabía que así atraía a
las masas.
Conocida y comentada fue su afición por las mujeres; sobre todo
las bataclanas. Tras la muerte de Aurelia Tizón, Perón
conoció a María Eva Duarte, una actriz de radioteatro
y de cine. Evita sería su compañera de alma y de gobierno,
al convertirse en una férrea defensora de los principios del
justicialismo y en el puente entre el Ejecutivo y los trabajadores.
La relación de Perón con esta mujer de la farándula
fue motivo de comadreo en las filas castrenses, ya que algunos militares
no veían con buenos ojos su origen.
Tampoco les agradaba la concentración de tres cargos en la figura
de Juan Domingo. De hecho, un movimiento organizado por un grupo de
militares en octubre de 1945 pidió al ejecutivo que alejara del
gobierno a Perón, quien terminó detenido en la isla Martín
García, situada en el Río de la Plata .
La noticia provocó malestar en los sindicatos, los que, guiados
por Evita, convocaron a una masiva manifestación en la Plaza
de Mayo para reclamar la libertad de su protector, exigencia que fue
acogida por el Gobierno.
El régimen militar se vio obligado a convocar a elecciones presidenciales
el 24 de febrero de 1946, de las que la dupla Perón-Quijano salió
victoriosa con el 52% de los votos.
Antes de asumir el mando, Perón regularizó su situación
con Evita, con quien se casó el 22 de octubre de 1945.
Ya en el gobierno, fundó el Partido Justicialista, que le dio
contenido a la doctrina revolucionaria y que impondría a la fuerza
en toda Argentina. Perón fue un defensor de los más desposeídos
y toda su política social tenía como objetivo dotar de
beneficios y derechos a ese sector.
Consciente
de su enorme arrastre popular entre la masa obrera, que constituía
por lo demás la mayoría de la población, Perón
se hacía llamar "El Primer Trabajador". Era fanfarrón
y le gustaba hablar de la riqueza que gozaba Argentina en esos momentos.
En una oportunidad llegó a decir: "No podemos caminar por
los pasillos del Banco Central, tan abarrotados están de lingotes
de oro".
Apenas juró como Mandatario, Perón sufrió la muerte
de Evita a causa de un cáncer terminal. La desaparición
de su fiel compañera le dejó un gran vacío afectivo
y muchos sostienen que esto debilitó aún más su
segundo gobierno.
La muerte de Evita, al igual que la de Perón mismo, tiempo después,
fue sentida en toda Argentina. Los sectores mayoritarios del pueblo
rindieron innumerables homenajes a su benefactora. Sobre todo las mujeres,
que gracias a su intercesión, habían logrado conquistar
el derecho a voto y a ser elegidas.
La última vez que los argentinos la vieron con vida fue en la
ceremonia de juramento de su marido, el 4 de junio de 1952.
En septiembre de 1955, Perón debió abandonar el país
tras ser derrocado en un golpe de Estado que lideró el general
Eduardo Lonardi. El Presidente, humillado por la derrota, emprendió
rumbo a Paraguay, Venezuela, República Dominicana y España.
En esta última nación residió hasta que pudo concretar
su regreso.
Fue en el exilio donde conoció a María Estela Martínez,
también una bataclana, quien se convirtió pronto en su
tercera esposa. Con ésta, tampoco pudo dejar descendencia, debido
a que Perón habría sido estéril.
Los años fuera de su país estuvieron lejos de menguar
su natural inclinación por el poder, pues desde Madrid Perón
manejó los hilos del Partido Justicialista y organizó
a la distancia del Frente Justicialista de Liberación, que posibilitó
la victoria de un candidato de sus filas, Héctor José
Cámpora, y su posterior vuelta a la presidencia.
El pueblo argentino eligió por tercera vez a este hombre, que
con los años había adquirido un carácter casi mitológico.
Los argentinos pensaban que sólo con Perón en la presidencia
iban a recuperar la riqueza y el bienestar que este "benefactor"
les había otorgado en sus primeros períodos.
Sin embargo, el ya anciano gobernante no alcanzó a contentar
a las masas pues al poco tiempo de haber asumido murió el 1 de
julio de 1974.
Fuentes:
Partido
Justicialista de Buenos Aires.
Luna, Félix: "Argentina de Perón a Lanusse".
Editorial Planeta.
Entrevista Gustavo Martínez, analista de Política y Defensa
del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.
Libros recomendados
Chávez, Fermín:"Perón y el Peronismo
en la historia contemporánea", Editorial Oriente, Buenos
Aires, 1975.
Luna, Félix:"Argentina de Perón a Lanusse. 1943-1973.
Editorial Planeta.
Luna, Félix:"Perón y su tiempo". Editorial Sudamericana.
Martínez, Tomás Eloy:"La novela de Perón".
Editorial Planeta.
Pavón Pereyra, Enrique:"Vida de Perón", Editorial
Justicialista, Buenos Aires, 1965.
Pavón Pereyra, Enrique:"Conversaciones con Juan Domingo
Perón", Colihue-Hachette, Buenos Aires, 1978.
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