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Carlos Menem:
"Perón consiguió levantar a los más humildes"

El ex Presidente argentino Carlos Saúl Menem relata cómo conoció a su mentor y la temprana admiración que sintió hacia el creador del justicialismo. Recuerda las fechas de aquellos encuentros con el general como si se trataran de su propio cumpleaños.

¿Qué edad tenía cuando asumió el general Perón y qué recuerda de esa época?

Tenía 16 años cuando asumió la presidencia Juan Domingo Perón, el 24 de febrero de 1946. Estaba en mi pueblo natal y en una antigua radio a batería escuchaba el resultado de las elecciones. Me alegré de sobremanera con el triunfo del general Perón, que fue además el triunfo de una mujer excepcional como era Eva Perón. Porque no podemos hablar de peronismo sin estas dos figuras.

¿Qué le parecieron sus postulados?

A mí me pareció excelente porque eran mensajes directos al pueblo. El contenido era enorme, lo que nosotros consideramos la justicia social. El crecimiento, pero el crecimiento compartido desde abajo para arriba, no desde arriba para abajo. En ese sentido, Perón y principalmente Eva Perón, que en ese breve período le tocó acompañar al general consiguió levantar a los más humildes y colocarlos a la altura de las circunstancias.

¿Y esa opinión cambió con el tiempo?

No, jamás, nunca. Yo me hice en el seno del justicialismo. Fui un discípulo, creo que, excelente del general Perón. Lo acompañé durante toda su trayectoria política, a tal punto que fui a Italia y regresé con él después de 18 años de exilio, un 17 de noviembre de 1972.

¿Cómo conoció a Perón?

A Perón lo conocí cuando era estudiante secundario, a los 18 ó 19 años. En un viaje que hicimos desde La Rioja para participar en unos juegos en Buenos Aires. Cuando apareció el general Perón nos llevamos una sorpresa impresionante. Lo rodeamos, nos habló y nos sedujo. Era un hombre con una retórica impresionante, un visionario. Era una excelente persona con una profundidad propia de los verdaderos estadistas. Era una persona carismática, un hombre con una bondad infinita. Recuerdo muy bien que mientras hablaba Perón, un muchacho me dijo: "Yo me voy porque éste me va a convencer"
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¿Y a usted lo convenció plenamente?

Plenamente. Además en casa mi padre nunca intervino en la política y cuando por ahí hacía referencia a este tema no le gustaba y a mí me reprendía y me decía: "Carlos vas a entrar en el mundo de la política y vas a tirar tu honra a los chanchos". Y mi madre era fanática de los peronistas, totalmente fanática, así que aprendí mucho con ella.

De los encuentros que tuvo con el general, ¿cuál fue el más importante?

Con Perón tuve muchos encuentros, pero de los más importantes es el que tuve en 1950 en unas olimpiadas universitarias. Yo representaba a la universidad de Córdoba en las disciplinas de fútbol y básketbol. La copa me la entregó Evita porque ganamos, y ahí por supuesto era todo alegría. Que estuvieran presentes Perón y de Eva para nosotros era un sueño, porque sabíamos que Perón era un hombre del futuro.

¿De qué hablaron en aquella oportunidad?

Hablamos de la juventud, de la necesidad de hacer realidad la expresión griega “Mente sano e corpore sano”. Fue una conversación muy como de padre a sus hijos.

(...) Después vino el golpe de 1955 y Perón partió al exilio. Lo volví a entrevistar en Puerta de Hierro, Madrid, el 8 de octubre de 1964, cuando Perón cumplía años. Ahí nos dio una clase magistral de política. Yo fui en esa oportunidad con don Jorge Antonio, un gran empresario argentino. Recuerdo que le hice una pregunta: "General: ¿cuándo vuelve?", y me responde: "Pregúntele a su paisano qué me trajo (...) Las valijas". Y me dice Perón: ¿Usted me acompañaría?
-Le digo: Mire, tengo a mis padres en Siria y tengo que ir a buscarlos. Para mí sería un gran honor, pero no va a faltar la oportunidad.

Y cuando yo iba saliendo, Perón le tocó el hombro a Jorge Antonio y le dijo: "A este muchacho póngale una ficha", porque Jorge Antonio era un jugador empedernido (...) y bueno, Perón no se equivocó porque no tan sólo fui gobernador por tres períodos en mi provincia sino porque llegué a la presidencia de la nación.

(...) Volví a entrevistarlo en 1972. Cuando se dispuso el retorno de Perón fui uno de los elegidos para venir en el charter que se había alquilado. Llegamos a Argentina bajo una torrencial lluvia el 17 de noviembre de 1972.

Previamente Perón dialogó con los periodistas y una de las preguntas que le hicieron fue: "General cuál es su delfín", y respondió "Aquí hay 75, uno de ellos está marcado". Bueno (ríe) me tocó a mí.

¿Por qué cree que Perón tenía tantos detractores además de sus seguidores?

Yo le preguntaría a ustedes, Cristo. ¿Eran todos seguidores? Los hombres que tienen una presencia muy fuerte en el seno de cualquier comunidad tienen grandes detractores y grandes seguidores, es decir despiertan grandes amores y grandes odios. Y Perón, bueno, tenía muchos más seguidores que detractores.

Y cuando yo veo a las actuales autoridades argentinas que en sus discursos no mencionan a Perón ni a Eva pues digo que no son peronistas. Es como hablar del cristianismo sin Cristo.

Y usted es un seguidor de Perón

Total, absolutamente. Porque sacó a la Argentina de una especie de ostracismo y la puso en un mundo como querían los argentinos. Trabajó fundamentalmente por los más humildes, por los más necesitados.

Hay quienes dicen que el general Perón era un animal que tenía mucho poder y que buscaba el poder.

Yo digo que Perón era un animal político, según la definición de Aristóteles, y lo mismo podría decir de mí. Soy un animal político, un político de raza. Yo aprendí de Perón y así lo recuerdo, como mi gran maestro.

Si es así, ¿qué cualidades de Perón aplicó en sus gobiernos?

Yo tuve en cuenta dos aspectos fundamentales para poner en marcha mi gobierno. Perón dijo en 1944 que Argentina tenía que eliminar todo rastro de colectivismo, tenía que abrir las puertas del país para el capital, de manera que se pudiera explotar la enorme riqueza que tiene. Perón buscaba una política capitalista con una verdadera justicia social. Entonces, a partir de ello puse en marcha su verdadera política en 1989. Y no tan sólo eso. En 1990 hicimos realidad la asociación del Mercosur. Perón quería la incorporación de Chile, Perón hablaba del ABC (Argentina, Brasil, Chile).

El otro aspecto al cual hacía referencia Perón en 1972 era el continentalismo, que si lo vamos a traducir a los hechos es el ALCA.

¿Cuáles fueron los mayores errores que cometió Perón?

Yo creo que se confió demasiado en las Fuerzas Armadas. Como militar debería haber tenido mano dura, no para reprimir sino para que las Fuerzas Armadas estén dentro de la Constitución y no al margen de ésta. Creo también que la elección de los colaboradores fue mala. Por ejemplo, el vicepresidente Quijano, cuando cayó Perón, dijo cualquier barbaridad en contra del general. Yo creo que confió demasiado en la lealtad de sus subordinados.

Hablando de errores, tampoco se puede desconocer las restricciones de las libertades individuales, la intervención de la prensa y de los sindicatos.

Yo creo que en la época de Perón evidentemente hubo mano dura en muchos aspectos. No nos olvidemos que tenía enemigos tremendos en el campo de los medios, de la prensa.

¿Y cree que eso justifica esa intervención?

No. Yo soy partidario de la máxima libertad de prensa. Yo soy responsable de que se haya eliminado en Argentina el delito de desacato, lo saqué del Código Penal para tener más libertad. Pero vuelvo a repetir, eran otras épocas. Se estaba saliendo de la Segunda Guerra Mundial y en alguna medida había que proteger a la industria nacional.

Entonces, reconoce que Perón fue autoritario.

Constituyó un gobierno fuerte, de eso no existen dudas. Habría que cambiar el curso de la historia.

Perón fue un gran admirador de Mussolini. De hecho, en una oportunidad dijo: "Mussolini es el hombre más grande de este siglo, pero cometió errores que yo no cometeré".

No era un gran admirador de Mussolini. Perón era un hombre que fue a Italia a dar clases sobre la organización militar, las prácticas militares. Por supuesto que conoció a Mussolini, como conoció a Franco en su exilio, pero no era un gran admirador como se dice todavía. Yo jamás le escuché a Perón hablar bien de Mussolini. Ni tan siquiera de Franco.

Hay muchos historiadores que dicen que el general Perón jamás hubiese sido lo que fue si no hubiese tenido una Evita o una Isabelita a su lado. ¿Comparte esa opinión?

Yo diría que comparto la opinión en lo que dice relación con Eva Perón. Ella fue el sostén de los más grandes factores que posibilitaron el crecimiento del general Perón, especialmente la inserción de Perón en los sectores más humildes. Eva Perón, para muchos argentinos, es una especie de santa.

¿En qué sentido?

Por todo lo que hizo por los más humildes y también por la forma cómo murió, a los 33 años, cuando tenía toda su vida por delante, trabajando prácticamente hasta el último día de su vida.

Evita era una mujer del pueblo, que nació en un lugar muy modesto y que se supo imponer a todas las adversidades habidas y por haber pese a las críticas, a las descalificaciones.

Esa misma política social de Perón lo llevó a que se le tachara de populista.

Yo creo que son las críticas de otras épocas. Para los adversarios de Perón, para los que dieron el golpe en 1955, era un populista, un demagogo, era un tirano, era cualquier cosa, y eso es como la moneda falsa. Los delincuentes son los que acuden a la difamación y la hacen circular, pero la Argentina no creyó.

¿Cómo recuerda la muerte del general Perón?

Con mucho dolor. Leer el mensaje de despedida en nombre de todos los gobernadores fue muy emotivo, muy emocionante. Llegó el momento en que se me cortó la voz, terminé lagrimeando. Era todo lo que yo tenía en el mundo de la política. Era un maestro total.

Partido Justicialista

Pasando al Partido Justicialista, ¿qué queda del movimiento creado por Perón y en qué se diferencia de la actual colectividad?

Yo diría que de aquel partido que creó Perón quedan los principios fundamentales, la doctrina que se ha ido actualizando de acuerdo a cómo corren los tiempos. Es decir, fuimos actualizando el sentido del continentalismo y de universalismo. Y en nuestros discursos siempre hacíamos referencia a la justicia social, a la soberanía política, a la independencia económica. Lamentablemente ahora, por el transversalismo puesto en marcha por el actual Presidente (Néstor Kirchner), el partido Justicialista se quedó sin autoridades.

¿A qué se debe la división del partido?

Está dividido porque los que gobiernan actualmente no son peronistas. En todos los discursos de Kirchner ni una sola vez nombró a Perón.

¿Cómo se logró la unidad cuando se creó el PJ siendo que confluyeron tantos sectores?

Había un genio que era Perón.

¿Quién sería el genio como para reivindicar los principios que originaron el partido?

Cuando Perón me preguntaba cuál iba a ser su heredero, él dijo mi heredero es el pueblo. Y es el pueblo el que reconstituyó el justicialismo después de la muerte de Perón. Lo mismo va a ocurrir ahora.

¿Y del pueblo va a salir esa persona que va a ser la cabeza?

Pero por supuesto, y yo formo parte del pueblo. No soy un exiliado, soy un perseguido político.

Entonces, ¿usted espera ser esa cabeza?

Es mi aspiración.


M. Bernardita Ocagavía
María Teresa Anguita

El Mercurio En Internet
25 de mayo de 2004

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