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Una larga historia

Su extraño cuento de hadas

Como escritora de cuentos de hadas, Raquel Argandoña no ha sido capaz de terminar ni siquiera una historia con el clásico final feliz. Además, una crisis creativa ha hecho que en el último tiempo recicle el viejo borrador de una historia romántica que comenzó a escribir en 1974.

Raquel tenía cerca de 10 años cuando vivió su primer amor. Los Andes fue el escenario donde conoció a Rafael Sánchez, su primer pololo, hijo de los dueños de una fábrica de helados. Pero con el fin del verano, la relación se enfrió.

En marzo de 1974, Raquel tenía 15 años y optó por agregarle un toque de glamour a la historia. La liceana desconocida acudió a la televisión con el objetivo de aparecer bailando en el programa Tip Top. En la audición muchas jóvenes se presentaron ante el soltero, joven y guapo coreógrafo a cargo: Oscar ‘Lolo’ Peña.

Además de seleccionarla para el programa, ´Lolo´ Peña escogió a Raquel para su vida y comenzaron una relación, pero eso sería sólo dos años Foto Raquel Argandoñadespués.

Mientras, en Viña del Mar la joven princesa Raquel asistió al Festival de la Canción de la ciudad. Era el verano de 1976, aún no se concretaba nada con el ´Lolo´, y un cantante español lucía algo más que sus dotes vocales.

Entre todas las damas presentes, Manolo Otero sólo tuvo ojos para Raquel. La prensa publicó detalles de la relación que sus protagonistas insistían en negar. Sin embargo, el Festival de Viña terminó y la distancia impidió que esta historia superara un párrafo de extensión. Con el paso del tiempo, Otero habló: “Hubo un sentimiento lleno de amor. Lo que vivimos fue muy hermoso, son recuerdos muy agradables”. Pero sólo eso, nada más que recuerdos.

Al término de este idilio veraniego, el ´Lolo´ reapareció en la vida de la princesa e iniciaron una relación que avanzó hasta el punto en que el bailarín le pidió que fuera su esposa.

El gran día comenzó a materializarse lentamente mientras iban comprando los muebles para amoblar la casa que compartirían. Pero tras dos años de pololeo una discusión terminó con el sueño y sólo quedaron los objetos que habían comprado. Bueno, también quedó dando vueltas el borrador de esta historia, pero ese es otro cuento.

Los papeles arrugados se acumulaban en el tacho de los latidos de Raquel, hasta que en 1982 apareció otro hombre en su vida: Eliseo Salazar, que en esos momentos estaba casado con María Eugenia de Diego. Pero a Raquel no le importó el estado civil del piloto.

La misma mañana que lo conoció, Raquel le dio el sí a Eliseo. Era el día de los inocentes de 1982 y su jefa, Patricia Guzmán, le jugó una broma a la conductora de noticias. Guzmán le presentó a tres varones y le dijo que escogiera uno para casarse. La Argandoña escogió a Eliseo. Entonces se celebró el matrimonio ficticio. Más que una jugarreta, la burla resultó una predicción.

Tras dos años de pololeo, incluida una estada de la pareja en Londres donde el piloto competía en Fórmula 1 y ella aprendía inglés, Raquel por fin creyó que el cuento de hadas le resultaba. El 10 de marzo de 1984 escribió al final de su hoja el famoso “se casaron”. Si eran felices para siempre, eso estaba por verse.

Al menos la boda cumplió los requisitos para ocupar el capítulo final de una historia de ensueño. Sólo la tela del vestido costó un millón de pesos. La hechura del traje salió gratis, porque Luciano Bráncoli no le cobró nada por hacerlo.

Antes de salir rumbo a la iglesia San Francisco la reina de belleza fue maquillada por Gonzalo Cáceres. La obra que el esteta realizó en el rostro de Raquel fue observada por 500 invitados, 20 mil curiosos y por todas las personas que vieron las imágenes por televisión.
Foto Raquel Argandoña

El suceso nacional implicó que la Alameda se cerrara y que invitados de fierro asistieran a la iglesia: cámaras, micrófonosy trípodes abarrotaron el lugar. Después, los invitados y los novios se trasladaron al restorán “La Estancia” donde bailaron el vals.

A pesar del poco inocente comienzo de la relación, hasta ahí estaba todo bien. Pero en poco tiempo el cuento mutó hasta transformarse en una historia de enfrentamientos. Hasta balazos se dijo que hubo en una pelea durante 1986.

Recién el 2005, después de que Raquel lo acusara en el programa “La última tentación” de haberle sido infiel, Eliseo salió al frente a contar su versión, una semana después, en el mismo sillón. Aclaró que fue a buscar sus cosas a la casa cuando el matrimonio se acababa y, efectivamente, él ya estaba con otra mujer. Pero ni un conjuro permitió que entrara, Raquel no quiso abrir la puerta. Su ex príncipe la llamó por teléfono y le dijo que si no lo dejaba entrar, iba a abrir a balazos. Raquel llamó a Carabineros y el rumor se difundió.

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