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El grupo -que incluía
a algunos de los más brillantes políticos
y estrategas civiles y militares de EE.UU.- asumió
la responsabilidad de asesorar al Mandatario en el
curso de acción a seguir.
La heterogeneidad de opiniones
en EX-COMM llevó a que surgieran intensas discusiones
entre quienes propugnaban una salida militar a la
crisis, invadiendo Cuba y destruyendo los misiles
por aire, y quienes favorecían una solución
negociada.
Entre los primeros -en su mayoría
militares- estaban el jefe del Estado Mayor Conjunto,
general Maxwell Taylor y el secretario de Estado,
Dean Acheson. Los segundos fueron liderados por el
secretario de Defensa, Robert McNamara y el fiscal
general y hermano del Presidente, Robert Kennedy.
Sesiones críticas
Inicialmente hubo consenso en
EX-COMM sobre invadir Cuba. Pero, a medida que pasaban
las horas, las posiciones fueron variando.
El 18 de octubre surgió
la idea del bloqueo naval. Y recibió apoyo,
pero por distintas razones: algunos vieron en ella
un ultimátum a Moscú, y otros la posibilidad
de ganar tiempo para una salida negociada.
Al día siguiente, Kennedy
-que para entonces ya consideraba seriamente la opción
del bloqueo- se enfrentó a los militares del
Estado Mayor Conjunto.
En la reunión, Kennedy
le preguntó al general Walter Sweeney, jefe
del Comando Táctico Aéreo, si podían
destruir todos los misiles con un ataque aéreo.
Sweeney le aseguró que tenía un 90%
de certeza, a lo que el Presidente le contestó
que eso no era suficiente.
Algunos historiadores coinciden en que la respuesta
de Sweeney salvó al mundo. Si hubiera asegurado
que eran capaces de destruir todo el arsenal soviético,
quizás la crisis habría tomado un rumbo
mucho peor.
Lo cierto es que tres días
después, el 22 de octubre, Kennedy y el EXCOMM
había tomado una decisión: El Mandatario
demandó al líder soviético Nikita
Jrushchev que retirara las armas de Cuba y como un
primer paso estableció un bloqueo naval contra
Cuba. Finalmente, advirtió a Jrushchev que
si atacaba desde la isla, el resultado sería
"una respuesta de represalia total contra la
Unión Soviética".
El desenlace recién se
perfiló el día 28 cuando Jrushchev anunció
que retiraría sus armas si Estados Unidos se
comprometía a no invadir Cuba, acuerdo que
se materializó, poniendo así término
a la crisis, sin llegar al enfrentamiento nuclear.
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