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Sin embargo, los nazis no se
retirarían del país que fuera su principal
aliado con las manos vacías. El 12 de septiembre,
un comando alemán de paracaidistas rescató
a Mussolini de la prisión donde estaba en el
Gran Sasso, permitiéndole vivir algunos años
más y demostrándole que a pesar de todo,
Hitler estaba a su lado.
El denominado Duce italiano, se haría cargo
a partir de entonces (luego de pasar un tiempo en
Munich) de la República de Saló, al
norte del país, un gobierno títere de
Alemania que resistiría hasta la caída
definitiva del régimen nazi.
Roma finalmente es liberada el 4 de junio de 1944,
cuando el Gobierno de Badoglio ya había declarado
la guerra a Alemania y la Guerra se trasladaba de
escenario, hacia Francia, otro país que tenía
que se liberado.
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