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Otras entrevistas
Horst Pillau, dramaturgo
(72):
"Intentábamos
vivir el caos lo más normal posible"
Lo común, lo que se estila, los que
suele escucharse o leerse son testimonios de soldados
y prisioneros de campos de concentración. Pero
también estaban los otros, los civiles, las
familias, los niños y mujeres que de un día
para el otro vieron como las bombas derrumbaban sus
casas, y como calles y edificios eran trasformados
en un montón de ladrillos, polvo y pequeñas
fumarolas. Horst Pillau era uno de ellos.
Por Ilona Goyeneche, desde Alemania
"El
año 1945 tenía 12 años lo que
para mí fue la salvación porque con
13 había altísimas probabilidades que
me hubieran enrolado en el llamado "Volkssturm"
(fuerzas alemanas de reservistas).
"A fines de
la guerra la mayoría de los soldados del ejército
alemán estaban muertos, esparcidos, huyendo
o ya eran prisioneros de los enemigos. Así
en un último intento por parte de Hitler se
armó un batallón donde la mayoría
eran niños. No se les entregaba uniformes,
ni capacitación, ni nada. Simplemente se le
dio a cada uno un arma y los mandaban a la calle para
dar una última e inútil batalla contra
los rusos que ya estaba entrando a la ciudad.
"A estas alturas mi familia, mis papás
y un hermano menor, ya habíamos perdido la
casa y vivimos en diferentes lugares. Porque cuando
una bomba destruía tu edificio te mandaban
a vivir con tu vecino, si su departamento seguía
en pie, o con cualquier otra familia. Llegabas así
con tus cuatro cosas a tocarle la puerta a una familia
X diciéndole que te correspondía
vivir con ellos. Se desocupaba una habitación
y ahí uno entraba a vivir. Hasta que una bomba
echaba abajo ese edificio y había que partir
nuevamente a otro lugar.
"Aunque la situación se ponía cada
vez más seria, no había tiempo para
desesperarse ni angustiarse ni cuestionarse la guerra.
Mi padre, que se desempeñaba en una industria
de materias primas importante durante la guerra, trabajó
casi hasta al final. Mi madre, por su parte, estaba
preocupada por conseguir comida. Muchas veces no había
suficiente y se tenía que comprar alimentos
en el mercado negro donde podías pagar 30 veces
más por algo".
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