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Pero no era ese avión
el que lanzaría la bomba, sino el que venía
una hora más atrás. Tal como estaba
planeado, la ciudad apareció ante la vista
de la tripulación de Tibbets pasadas las 08:00
horas. En ese momento ordenó a los escoltas
alejarse y a su tripulación que utilizara los
lentes para prevenir los efectos del destello.
El capitán William Parson,
científico del Proyecto Manhattan, junto al
teniente Morris Jeppson, fueron los encargados de
activar la bomba. A las 08:11, Tibbets accionó
el mecanismo para soltarla. El Mayor Thomas Ferebee,
bombardero, había fijado ya el blanco: un puente
sobre el río Ota, uno de los siete que cruzan
la ciudad.

Cuando todo estuvo sincronizado,
se efectuó el lanzamiento. Desde 10 mil metros
de altura cayó "Little boy" directo
al blanco. Enola Gay perdió al instante cuatro
mil kilos de peso, así que aligeró su
marcha y se alejó con un viraje de su trayectoria
original.
La bomba cayó libre e
hizo implosión a las 08:15:17 de la mañana
del 6 de agosto de 1945, a 550 metros del suelo y
200 metros del blanco elegido.
La enorme bola de humo y fuego
con forma de hongo alcanzó los 12 kilómetros
de altura. La onda de impacto y calor de al menos
6.000 grados centígrados, sacudió fuertemente
al avión norteamericano pese a que se había
alejado 15 kilómetros.
Según cifras oficiales
del Gobierno japonés, bajo el punto cero murieron
instantáneamente unos 70 mil japoneses. En
total hubo cerca de 120 mil víctimas fatales
- aunque con posterioridad se habla incluso de 140
mil- de las 350 mil que habitaban Hiroshima.
El 60% de la ciudad quedó
destruido.
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