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Ya en septiembre, Birmingham,
Southampton, Bristol, Plymouth, Liverpool y Londres
recibieron durísimos ataques. A pesar de todo,
la defensa inglesa era férrea y el desgaste
alemán era cada vez mayor. Pese a los esfuerzos
desplegados, Hitler dejó la Batalla de Gran
Bretaña en un segundo plano y comenzó
a concentrarse en lo que sería la invasión
nazi a la Unión Soviética.
Alemania no pudo derrotar a Inglaterra, lo que de
paso demostró, por primera vez, que el Ejército
nazi no era invencible. El esfuerzo inglés
motivó la célebre frase de Churchill:
"Nunca en el campo de los conflictos humanos,
tantos debieron tanto a tan pocos". Otra, pronunciada
poco después de asumir como Premier, recobró
mucho mayor valor tras la batalla: "Estamos seguros
de que, al final, todo saldrá bien".
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