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Capítulo V
Leningrado y
Stalingrado
Hitler había triunfado
en Ucrania, pero fracasado en Moscú. Su tercer
frente de batalla era el norte: la ciudad de Leningrado
(hoy conocida llamada San Petersburgo). Triunfar ahí,
además de consolidar su avance en suelo soviético,
le reportaría el orgullo y prestigio por haber
acabado con una de las ciudades más simbólicas
de la Unión Soviética y que hacía
honor con su nombre al líder de la Revolución
Rusa, Lenin.
En julio de 1941, el mariscal de campo alemán
Wilhelm Ritter Von Leeb lideró el frente norte
acercándose hasta una distancia de 150 kilómetros
de Leningrado. Desde allí, tres ejércitos
comenzaron una maniobra para asfixiarla por completo
partiendo de diferentes puntos en un movimiento concéntrico.
Ya en agosto, Leningrado sólo tenía
una vía de comunicación con el exterior;
el resto de su perímetro, se hallaba completamente
en manos del enemigo.
Sin embargo, Leningrado no cayó. Cinco millones
de personas tuvieron al entereza de defender la ciudad
que honraba a su ex líder, soportando furiosos
bombardeos de la Luftwaffe, y construyendo cientos
de trincheras y poniendo obstáculos a las fuerzas
terrestres alemanas.
El invierno ayudó a los soviéticos y
mantuvo inmovilizados a los alemanes, pero el verdadero
problema estaba por venir. La única zona de
salida de Leningrado, fue finalmente tomada por los
nazis. Con eso cortaron toda posibilidad de suministros
a la ciudad. Comenzaba el "asedio de los 900
días".
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