Benito Mussolini
Tras la Marcha de "los camisas negras" sobre
Roma (28 de octubre de 1922) los edificios públicos
cayeron en poder de los fascistas. El gobierno italiano
quiso dictar el estado de sitio, sin embargo, el rey
Víctor Manuel III no se atrevió a firmar
el decreto, por miedo a desencadenar una guerra civil
y por el contrario, le encargó al líder
de los rebeldes, Benito Mussolini la formación
del gobierno. La dictadura se legalizó el 24
de noviembre de 1925 y en muy poco tiempo estableció
un sistema de partido único.
Su régimen fue nacionalista y totalitario.
La economía se organizó en base a corporaciones
gremiales que agrupaban a obreros y patrones. El corporativismo
es una de las características principales que
identificaron al fascismo. La preparación militar
de la población fue otro de los objetivos de
Mussolini. Un ejemplo es que los niños, de
cinco a 12 años, comenzaban a ser educados
en las milicias, al igual que los adolescentes.
El "Duce" logró algunos éxitos
económicos y gobernó como amo y señor
de Italia, destruyendo a todos los partidos no fascistas
y a sus adversarios.
Su política exterior en los primeros años
no tuvo una dirección clara (Tratados de Locarno,
Frente de Stressa), sin embargo, con la invasión
de Etiopía en 1935, optó por una política
expansionista que le llevó a la alianza con
Hitler, con quien intervino en España y formó
el Eje Roma-Berlín en 1936.
En la II Guerra Mundial, no intervino hasta junio
de 1940, con la invasión alemana en Francia.
La caída comenzó cuando el imperio africano
de Mussolini desapareció en manos de los británicos
en diciembre de 1940, seis meses después de
haber entrado a la guerra.
|