<<
Capítulo anterior
Capítulo XIII
Nagasaki y el
fin de la Guerra
 |
Soldados
estadounidenses en el monte de Iwo Jima. |
El golpe estadounidense a Japón
con el lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima
fue uno de los puntos finales de la conquista americana
del Océano Pacífico.
Desde la conquista del monte
Iwo Jima, donde se tomó una de las fotografías
más famosas de la Segunda Guerra Mundial –
con soldados estadounidenses levantando una bandera
de Estados Unidos en territorio japonés-, los
Aliados comandaron constantes ofensivas que hacían
replegarse cada vez más a los japoneses.
El arma del emperador Hirohito
y su ejército seguía siendo el sacrificio
humano. Miles de kamikaze se inmolaban ante el avance
de los americanos e ingleses, pero eso no era suficiente.
El agotamiento también
era un arma que favorecía a los Aliados, más
aún cuando los ánimos tras el día
de la victoria en Europa no hacían sino pensar
en que el fin de la guerra estaba cerca.
El almirante estadounidense
Chester William Nimitz fue quien condujo el desembarco
en la isla de Okinawa. 100 mil hombres esperaban a
las fuerzas americanas que el 1 de abril de 1945 iniciaron
un ataque masivo que dejó muchos más
muertos y que comenzó a sellar el destino de
la nación asiática.
A pesar de que los bombardeos
y kamikaze dejaron sobre 100 mil muertos, Estados
Unidos venció en junio esa batalla y se aprontó
a utilizar su temida arma.
|