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La
firma de la claudicación japonesa en
el acorazado USS Missouri en la bahía
de Tokio. |
El emperador Hiro Hito parecía
comprender que era necesario claudicar. Los bombardeos
sobre Tokio y otras ciudades japonesas no enseñaban
otro camino que el de la derrota. Sin embargo, las
cúpulas militares querían seguir en
la lucha. Un mensaje de paz enviado a Moscú
no tuvo recepción.
El 6 de agosto cayó la
primera bomba sobre Hiroshima. Al día siguiente,
Stalin le declaraba la guerra a Japón. Y el
9, un bombardero B-29 bautizado como "Bob's car",
dejaba caer la segunda bomba atómica elaborada
por Estados Unidos para la guerra.
Era un arma de plutonio enriquecido,
del mismo diseño que la probada meses antes
en el desierto de Nuevo México. Su nombre era
"Fat Man" ("Hombre gordo"). La
implosión mató a 50 mil personas, pero
otras 30 murieron después por los efectos de
la radiación, o quedaron con secuelas permanentes.
La destrucción de la ciudad, al igual que lo
ocurrido en Hiroshima, es prácticamente completa.
El 10 de agosto, el Presidente
de Estados Unidos, Harry Truman, pactó en secreto
la rendición de Japón. Por comunicación
radial, la primera que escuchaban los ciudadanos de
su emperador, Hirohito reconocía la derrota
el 15 de agosto. Por primera vez la máxima
autoridad nipona se dirigía a su pueblo y era
para anunciar la capitulación.
La firma se realizó
sobre la cubierta del acorazado Missouri, el 2 de
septiembre, casi al cumplirse los seis años
de que se iniciara la Segunda Guerra Mundial, en 1939.
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