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En el diseño de
Oppenheimer, se separó en dos el material radioactivo
con una masa inferior a la crítica, es decir,
menos de la necesaria para generar una reacción
en cadena espontánea. En términos simples,
dos cargas convencionales mueven el material radioactivo
a chocar entre sí, generando una masa superior
a la crítica, generándose con ello la
reacción nuclear. Al sistema se le denomina
implosión.
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El
hongo atómico de "Trinity". |
El estallido genera efectos
en círculos concéntricos a partir del
centro. Dependiendo del tamaño de la bomba
es la cantidad de kilómetros que se extiende
el daño.
En el círculo interno
la destrucción es total, con niveles de radiación
y calor capaces de fundir la arcilla. En el círculo
intermedio, la principal causa de destrucción
es la onda de choque que produce la bomba con vientos
huracanados de alta velocidad.
Y en el círculo exterior,
los mayores daños son producidos por la radiación
y los incendios y quemaduras por las ondas de calor.
Una bomba con el poder de destrucción de miles.
Trinity, el primer estallido
La hora de ver concretados los
frutos del trabajo científico llegó
recién en 1945, cuando la Guerra ya había
terminado en Europa.
La prueba se conoció
con el nombre clave de "Trinity" y se ejecutó
en el desierto de Nuevo México. Era el 16 de
julio de 1945 y los máximos científicos
del Proyecto Manhattan se encontraban reunidos para
presenciar el primer destello de la era atómica.
El artefacto "Gadget",
mismo modelo que se usaría luego en Nagasaki,
hizo implosión a las 05:59:45 de la mañana
sobre una torre de acero de 30 metros. En seis milésimas
de segundo, el diámetro de la nube era mayor
a 100 metros. Creció a una altitud de 12 mil
metros.
La radiación evaporó
la torre de acero y destruyó edificios a kilómetros
de distancia. Incluso se reportó el daño
en cristales a 200 kilómetros del punto cero.
La prueba, en términos militares, fue un rotundo
éxito. Estados Unidos estaba listo.
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