
El almacén de Sewell

Para la subsistencia de la población residente
en Sewell, que en la década de 1910 ya alcanzaba a más
de 1.000 personas, y dada a la difícil geografía
andina que hacía complicada la movilización, la
empresa estadounidense Braden Copper estableció un adecuado
abastecimiento de mercaderías. Especialmente durante el
invierno cuando el mal tiempo podía interrumpir durante
meses la línea férrea al valle. En Sewell hubo varios
almacenes distribuidos por barrios y que Braden Copper entregaba
en concesión a particulares. Ellos debían vender
sus artículos a precios rebajados ya que estaban subsidiados
por la misma empresa. Estos negocios se caracterizaron por la
variedad de sus productos que iba desde comestibles hasta ropa
de vestir de procedencia tanto chilena como importada, pero sobre
todo las mercancías destacaban por su buena calidad.
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