

Sin embargo, el paraíso llamado Sewell no duró mucho
y después de aproximadamente 60 años de vida, tuvo
que entregar a sus habitantes a Rancagua. En 1967, el Estado de
Chile adquiere el 51% de las acciones de Braden Copper Co., de
tal modo que pasa a ser la Sociedad Minera El Teniente. Pero más
importante que este hecho fue la llamada "Operación
Valle" (1967) y el término de la Carretera El Cobre
(1969): esto inicia el despoblamiento de Sewell y en 1977 su población
apenas alcanzaba a 1.500 habitantes. Después de finalizado
el traslado de las familias a Rancagua entre 1969 y 1980, Sewell
fue entregado al descuido del tiempo, incendios e incluso a la
demolición definitiva de una parte de los edificios habitacionales
y de equipamiento, quedando hoy sólo al área central
de esa ciudad.
Unos pocos contratistas quedaron viviendo entre 1982 y 1998 en
la ciudad. En estos años poco o nada quedaba de los años
dorados de Sewell. En 1999 se erradicó definitivamente
la última población de trabajadores contratistas
transformando el asentamiento en una ciudad deshabitada.

El futuro de Sewell parecía más desolador que las
montañas que la rodean y, sin embargo, logró salvarse
de una muerte segura al ser declarada Monumento Nacional, en la
categoría "Zona Típica y Pintoresca" en
1998. Ese mismo año se inició la elaboración
del Plan de Acción Estratégico para la conservación
y difusión de Sewell, y actualmente intenta postular para
ser declarada Patrimonio de la Humanidad. En esta nueva etapa
de conservación se determinó que el 90% de los 50
edificios que aún siguen en pie, la mayoría construcciones
de pino oregón revestido en chapa metálica con cuatro
a cinco pisos resistentes a los sismos, se encuentran en perfecto
estado de conservación. Y eso que datan de principios de
siglo. Así estos edificios son revividos con arreglos y
colores nuevos para lucir como antes.
|