Especiales_EMOL.
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Prohibido emborracharse



Desde el comienzo de sus faenas en 1906 y para la seguridad de las operaciones, la administración de Braden Copper impuso ciertas reglas a la fuerza laboral, visitantes y a la comunidad de El Teniente. Una de ellas fue la Ley Seca. Estaba estrictamente prohibido introducir, consumir y comerciar todo tipo de alcohol en un radio de un kilómetro de todos sus campamentos. Es decir, desde Coya hacia el interior de la propiedad. Regía 363 días al año y la norma se quebraba sólo el 18 de septiembre y el día de Navidad, cuando subía hasta la mina un tren cargado con vinos y licores. Quien contravenía la Ley Seca se exponía a sanciones como multas y encarcelamiento, según la gravedad del hecho. Pero la prohibición fue transgredida por muchos trabajadores, la población residente y hasta los mismos jefes "gringos" de la empresa. El más atrevido y temido fue el contrabandista furtivo de alcohol o también llamado "guachuchero". Se las ingeniaba para transportar en mulas principalmente aguardiente. Llegaba de noche a los lugares más recónditos de cada campamento para vender su mercadería a sedientos sewellinos que rápidamente sabían de su presencia Los "guachucheros" llegaba a cobrar hasta más de 300% del valor normal de sus productos. Durante más de medio siglo el combate de la Ley Seca dio lugar a graves enfrentamientos entre los militares, los guardias particulares de Braden Copper y los contrabandistas, aconteciendo persecuciones, escaramuzas y decomisos en Coya.

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