
La seguridad, un bien necesario

En Sewell no había una, sino tres compañías
de bomberos cuyos voluntarios recibían sueldo por apagar
incendio, lavar las fachadas de los edificios y hacer ejercicios
los días sábado. Por otra parte, por los peligros
inherentes a la explotación minera, la compañía
estadounidense Braden Copper fue pionera en Chile al impartir
normas y reglamentos de Seguridad Industrial a los trabajadores
de la mina El Teniente en resguardo de su integridad física.
Al principio esta tarea no fue fácil ya que los hombres,
analfabetos la mayoría, hacían caso omiso de las
instrucciones dadas por sus jefes. Por eso se registraban periódicamente
accidentes fatales en casi todas las labores de la cadena productiva
del cobre. Para vencer tal resistencia debieron implementarse
algunas sanciones a los mineros desobedientes y propiciar competencias
por el buen manejo de las herramientas. Gracias a estas medidas
en 1917 sólo hubo 31 accidentes en los 2,5 millones de
turnos de ocho horas de trabajo. Probablemente el peor accidente
fue el incendio y explosión del 19 de junio de 1945 en
la maestranza de El Teniente donde murieron más de 300
trabajadores.
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