SISSI, LA EMPERATRIZ DE LA SOLEDAD
Por Manuel Peña Muñoz
El Mercurio, Artes y Letras. Domingo 19 de febrero de 1995

Nuevas publicaciones, epistolarios y recuerdos descorren el velo de una personalidad rica y fascinante: la de la emperatriz Elisabeth, una de las mujeres más misteriosas de la historia romántica europea.

Recientemente la Radio y Televisión austríaca se retiraron de un proyecto de filmación de su biografía que iban a realizar junto a empresas alemanas, pues la serie desprestigiaría a Sissi, presentada como una mujer compulsiva, profundamente deprimida, fracasada en el amor y acompañada siempre de personajes decadentes, como su esposo el emperador Francisco José y el mariscal de campo Radetzky.


Uno de los personajes históricos de mayor seducción romántica es el de Elisabeth, princesa de Baviera, emperatriz de Austria y reina de Hungría, más conocida con el cariñoso nombre de Sissi. Su solo nombre despierta evocaciones fascinantes: valses de Viena en amplios salones, paisajes idílicos en el Tirol, colinas alfombradas de flores, una existencia deslumbrante y la fastuosa boda con el apuesto emperador de dieciocho años, Francisco José.

El cine se ha encargado de popularizar en las últimas décadas a un personaje ligeramente olvidado que, pese a todo, se mantenía vivo en la leyenda. Y fue Romy Schneider quien encarnó a Sissi en una serie de finales de los años '50 basada en las novelas de Odette Ferry: "Sissi'', "Sissi Emperatriz'' y "Sissi y su destino''. Estas películas, dirigidas por el alemán Ernst Marischka, tuvieron de protagonistas también a Karl Boehm en el papel del emperador y a Magda Schneider (la madre de Romy Schneider) en el papel de la madre de la emperatriz. Curiosamente, estas películas sentimentales en colores inspiraron una larga serie de novelas para jovencitas (por lo general, son las obras literarias las que inspiran al cine). Y así surgieron varias con hermosas portadas en las que se mostraba a Sissi con sus amplios ropajes y su rostro sonriente.

Suzanne Pairault escribió "Sissi y el Fugitivo'', y "Sissi, pequeña reina''. Marcel d'Isard escribió "Sissi y el Vals de Strauss'', "El Palacio de Sissi'', "Sissi en Baviera'' y "Sissi en el Tirol''.

Ava Gardner interpretó a Sissi en la versión de 1968 de "Mayerling"

Nuevamente la maravillosa emperatriz aparece en el cine. Esta vez, en los años '70, figura en la película "Mayerling'', basada en la muerte del hijo de Sissi, el archiduque de Habsburgo, y su amante, la joven baronesa María Vetsera. Los enamorados fueron Omar Shariff y Catherine Denueve, mientras que la emperatriz Sissi fue encarnada por una desafortunada Ava Gardner.

Sissi en el cine y en la literatura

Nuevamente Romy Schneider encarna a Sissi. Esta vez la retoma el director italiano Luchino Visconti, quien, en una vuelta de tuerca genial, le pide a la actriz (quien había trabajado con él en un episodio de "Bocaccio 70''), que actúe en su papel legendario. La película se basa en la romántica y trágica biografía de Ludwig II de Baviera, el rey loco, de quien Sissi era prima. Y esta vez Romy Schneider está más madura, más dramática y mejor posesionada en su papel.

Atrás habían quedado aquellas almibaradas historias que mostraban sólo la faceta anecdótica de la emperatriz: "Las Joyas de Sissi'', "Sissi y el Danubio Azul''... Ahora se empieza a redescubrir al personaje y aparecen biografías más serias y documentadas que retratan a la emperatriz en su verdadera dimensión de mujer. Una de las biografías más interesantes y continuamente reeditadas es la de Egon Caesar Conte Corti, que se titula "Elisabeth, la Emperatriz Enigmática'' (Elisabeth, Die Seltsame Frau), cuya primera edición es de 1943. Sin embargo, en los últimos años han aparecido nuevos estudios biográficos que aportan datos esclarecedores. Uno de ellos es la biografía que ha escrito recientemente Jean des Cars (hijo de Guy de Cars, famoso novelista francés). Este autor quien también publicó en Emecé Editores una biografía de Ludwig II indagó más en la vida de la emperatriz y editó un libro revelador que se titula "Sissi o la Fatalidad'', ilustrado con numerosas fotos desconocidas de aquella misteriosa reina que se escudaba siempre con una sombrilla blanca y un abanico negro.

Sissi y el profesor de griego

Edición en alemán del libro que reúne el diario de vida de Constantin Christomanos

Todavía hoy aparece una nueva sorpresa en torno al misterio de Sissi. Es la reaparición en Europa de un libro clave que no había sido publicado desde el año 1900, fecha de su primera edición en París. Es nada menos que el diario de vida del profesor de griego de la emperatriz, quien le hacía clases mientras la peinaban.

Una íntima relación existe entre la emperatriz Elisabeth y su peinadora de cámara. Su pelo es larguísimo, suelto, y forma una alfombra por la que camina descalzo su pequeño hijo Rodolfo, sin sospechar siquiera la tragedia que desencadenará anos más tarde con su muerte.

Toda una mañana tarda la peinadora en armar en una apretada trenza los cabellos de Sissi... Unos cabellos demasiado hermosos que son lavados completamente una vez cada catorce días. Su profesor de griego le lleva la cuenta. Sí. Es que está, además, secretamente enamorado de la emperatriz.

La comenzó a amar desde el primer día que le empezó a hacer clases.

El profesor de griego se llama Constantin Christomanos, y le enseña ahora la vida en Atenas. Incluso llegan a hacer un viaje juntos en un pequeño barco que le regaló a Sissi la reina Victoria. Y mientras van en el barco salen a cubierta, y tomando el té, el profesor le enseña griego...

Después de cada clase el profesor realiza anotaciones en su diario. Estas redacciones íntimas revelan aspectos poco conocidos de Sissi, como su sentido filosófico, y su interés por la parasicología y el espiritismo. Es una emperatriz que cree en las premoniciones y en los sueños, y que se encuentra a sí misma en la más completa soledad.

Constantin Christomanos anota las conversaciones que tiene con ella, sus impresiones, y lo que la emperatriz le dice de tal o cual personaje o paisaje.

Por eso, por la cercanía y la intimidad del narrador, este diario nos produce una auténtica fascinación.

“Sissi, páginas de un diario’’ de Constantin Christomanos, profesor de griego de Elisabeth de Baviera, emperatriz de Austria. Impresiones, recuerdos, conversaciones, contiene además fotografías inéditas y algo curioso, dibujos de Sissi nunca publicados, entre ellos, un autorretrato en el que aparece sentada escribiendo.

Publicado en Tusquets Editores (Cuadernos Infimos), esta publicación arroja claves de interés para los interesados en el fascinante personaje histórico.


"Sissi, un destino trágico"

Possenhofen, hoy convertido en hotel

Todos estos libros recientes aportan a los anteriores nuevas luces en torno a la vida de la enigmática emperatriz tan mal comprendida y vista sólo en su faceta frívola y superficial.

Pocos saben que tras esa máscara de belleza se ocultaba un rostro de dolor. Porque la vida de la emperatriz fue trágica desde el día en que abandonó Possenhofen, el pequeño palacio familiar que hoy es un hermoso hotel de lujo junto al grisáceo lago Stanberg, cerca de Munich, para ir a Viena, al frío palacio de Schoenbrunn a casarse con el emperador más joven de Europa.

Atrás quedaban las verdes praderas de Baviera, donde había sido feliz. En la casona con vista al lago quedaban sus hermanas casaderas; su madre, ambicionando para ellas casamientos nobles, y su padre, poeta, soñador y empedernido romántico con alma de salvaje.

El primer escollo que encuentra Sissi en Viena es su suegra, la archiduquesa Sofía, madre de Francisco José y hermana de la madre de Sissi.

Sissi con su vestido de coronación como reina de Hungría (Foto:Schloss Schönbrunn Kultur und Betriebsges)

Ella es la celadora de su hijo y quien considera a Sissi como una simple reproductora destinada a darle descendencia al emperador. Ella es quien, en definitiva, educa a los niños de Sissi y quien obstaculiza su vida privada durante muchos años.

La vida de la emperatriz se vuelve oscura y su temperamento alegre, acostumbrado al sano salvajismo de Baviera, se torna cada vez más sombrío.

El drama empieza a ensombrecer a esta soberana.

Enconces empiezan una a una a sucederse las desgracias: el día antes de su coronación como reina de Hungría, la hija del archiduque Alberto, Matilde, de dieciocho años, muere horriblemente quemada viva cuando se le incendia su gran traje de fiesta de amplio ruedo en los momentos en que esconde detrás del vestido un cigarrillo encendido que le estaba prohibido fumar.

No sabe la emperatriz que muchos años más tarde será su hermana Sofía, la enamorada que desechó su primo Ludwig antes de la boda, quien muera también quemada viva en el trágicamente famoso incendio del Bazar de la Caridad en la ciudad de París.

Ludwig II de Baviera

También Ludwig II de Baviera, con quien solía beber el té en la Isla de las Rosas, frente al palacio estival a orillas del lago Stanberg, morirá en circunstancias misteriosas, ahogado en esas mismas aguas. Por otro lado, su cuñado Maximiliano de Austria, hermano de Francisco José, morirá fusilado en México, en tanto que su esposa Carlota morirá completamente loca en su castillo de Bélgica.

Y pronto será su hijo Rodolfo quien muera asesinado con su amante, poniendo fin a una terrible historia romántica que va a desencadenar una guerra.

Como Romeo y Julieta, estos amantes trágicos, Rodolfo y María, traerán la angustia definitiva a la emperatriz, cuyo destino desde entonces se volverá errante.

Con una fortaleza increíble, Sissi emprenderá largos viajes a Corfú, a Madeira, a España, a la Costa Azul, a Italia... Y sus viajes desenfrenados y solitarios van a parecer dignos de ser descritos en una novela de Julio Verne.

Son viajes maratónicos y desesperados en los que la emperatriz quiere olvidar tanta cuota de sufrimiento.

Pormenores del asesinato de la emperatriz Sissi

Dibujo del momento del asesinato

Esta vez, la emperatriz está en Suiza. Tiene 64 años, y pese a su edad se conserva en excelente estado físico, puesto que su dieta es estricta y sus ejercicios en argollas y caballetes son constantes. Tal obsesión tiene en su peso -ella es una emperatriz moderna que implanta en la corte de Viena la dieta naturista (¡totalmente adelantada para su época!)- que llega incluso a pesarse tres veces al día. ¿Podemos, acaso, imaginarnos a una emperatriz gimnasta?

Es el 9 de septiembre de 1898. Ha sido invitada a Pregny, una villa magnífica en los alrededores de Ginebra, a cenar con la baronesa Julia de Rotschild. La mesa es espléndida, pese a que sólo ha sido puesta para tres personas: la baronesa, la emperatriz y su dama de honor, la condesa Irma Sztáray. Esa noche vuelven al hotel de Ginebra para descansar, puesto que a la mañana siguiente deben partir otra vez en un pequeño vapor que ya está anclado en el lago.

La emperatriz se acuesta a dormir, sin saber que en el mismo hotel donde se hospeda está durmiendo una "trágica'' famosa: Sarah Bernhardt.

A la mañana siguiente, Sissi toma su sombrilla y sale a tomar desayuno a la terraza del hotel, y admira la majestuosidad del lago. En una gran fuente de plata le han servido una selección de panecillos de todos los gustos y formas, pero ella apenas los prueba.

Luego sale de compras con la dama de honor y se entusiasma con una hermosa caja de música que adquiere junto a veinticuatro piezas. La melodía que más le gusta es ``Tannhauser''. Esta obra despierta ecos especialísimos en su alma por su tema místico fantástico que tan bien responde a su carácter.

Hacen enviar el bello mecanismo musical al hotel y regresan a las respectivas habitaciones a descansar.

El asesino de la emperatriz, Luigi Luccheni

A la una, la dama de honor golpea la puerta de la emperatriz: "Majestad... el vapor está por salir". La emperatriz se incorpora, bebe un vaso de leche y baja las escalinatas alfombradas del hotel seguida por un cortejo de chambelanes y damas de la corte.

Hay muy poco trecho desde el hotel hasta el vapor. La emperatriz marcha de prisa por el muelle, advirtiendo que un hombre viene en sentido contrario.

Entonces lo esquiva para no chocar, pero el hombre, en un gesto brusco, saca un largo puñal en forma triangular, muy fino, y se lo entierra en el corazón. La emperatriz cae al suelo pero se incorpora, y con la ayuda de la dama de honor llega al barco, donde la recuestan en un escaño. Nadie la ha reconocido. El capitán no sabe que esa señora desfalleciente en un banco de la cubierta es nada menos que la emperatriz de Austria, a quien acaban de asesinar.

El barco ya había zarpado y como descubren que el estilete la atravesó, la bajan a un bote y la devuelven al muelle. Con ayuda de varias personas cargan a la emperatriz hasta el hotel y la reclinan en su cama, pero ya es demasiado tarde. Sissi ha muerto. La ha asesinado un anarquista italiano que rápidamente es capturado en las calles de Ginebra.

Días más tarde su cuerpo sería embalsamado y sepultado en un grandioso funeral presidido en Viena por el emperador Francisco José. Su Majestad Zita, la última emperatriz de Austria, confesó recientemente antes de morir que el emperador, desolado, no cesó de repetir hasta su muerte, el 21 de noviembre de 1916: "Nadie sabrá jamás cuanto la amé"..

 

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