Arruga la nariz al recordar cómo y con qué se tatuó por primera vez. "Un amigo tenía una máquina casera con un motor de radio y ahí logramos enterrar las agujitas. De ahí conocí al Pato Shamp, un conodico tatuador chileno, y después me seguí tatuando con él", explica.

Dice que le queda mucho por tatuarse. "Recién estoy comenzando", advierte, mientras se levanta el pantalón de la pierna derecha donde un tatuaje de color negro decora gran parte de la pantorrilla.

"Me estoy tomando el tiempo de conocer gente con el tipo de escuela que yo llevo, intento no calentarme mucho con los tatuajes. Dudo que me arrepienta alguna vez de algún tatuaje, pero sí sé que quiero tatuarme con gente especial".

- ¿De qué escuelas eres tú?

georgi abusleme
- Algunos se especializan en arte demoníaco, otros en los retratos, las sombras. Yo me dediqué más que nada al color. Me encanta lo que se puede hacer con un trabajo de color. Me gustan los matices, las degradaciones. La idea es como hacer un sticker en la piel. Pero por pega aquí hay que trabajar en lo que llegue.

- ¿Das recomendaciones a tus clientes?

- Siempre busco trabajar por el lado de la estética, las formas del cuerpo. Por ejemplo, si el tatuaje es en el brazo trato de ser armónico con el brazo y no romper el esquema de la musculatura.

Yo intento que el cliente se guíe por lo estético. Pero también muchas veces hay personas que llegan y dicen 'quiero esto y en este lugar' y ahí bueno, lo respeto 100%. Un par de veces, incluso, le he dicho al cliente que mejor se tatúe con otra persona porque a mí me va a dejar más insatisfecho.

- ¿Cuál es el estilo que más te piden?

- Los clientes que vienen piden full color, en su mayoría, pero también he hecho buenos trabajos de sombra. En estilos harta gente ha llegado por mi golondrina. Dibujo golondrinas hace mucho tiempo y es como el sello, las "golondras"... ja ja ja.

- ¿Y por qué las golondrinas?

- Porque son el símbolo de libertad.