- ¿Y no cree que hay una mejora en esa conciencia?

- Ha ido mejorando, pero igual tu ves que de repente hay personas que están en una fiesta, se le pasan los tragos y de repente aparecen al otro día con un tatuaje que no recuerdan ni siquiera dónde se lo hicieron.

- ¿Estima que la legislación actual es suficiente?

Lo que pasa es que pueden haber muchas leyes, pero si nadie las cumple y nadie las fiscaliza. Puedes tener leyes para todo y la gente igual lo hace, porque en el fondo no hay ningún control. Las personas que han ido haciendo más conciencia, más que el público yo diría que son los propios tatuadores. Sobre todo entre más profesional es el tatuador, más responsable es de su trabajo, es más exigente con su clientela.

dermatologa

Ver para creer

Hilda Rojas advierte de los riesgos que conlleva hacerse un tatuaje en lugares al aire libre porque es "imposible que tengan las medidas de asepsia que tiene un tatuador que tiene su gabinete, donde tiene su material estéril y su certificado que acredita su condición".

A su juicio, cada persona que quiera hacerse un tatuaje debe fijarse, primero en que el tatuador esté autorizado por el Ministerio de Salud, luego que trabaje con pigmentos que sean lo más hipoalergénicos posible, que use material desechable, que el lugar sea limpio, "que tú veas el material con el que va a trabajar la persona y que te cerciores de que es desechable".

Asimismo, la dermatóloga sugiere que la tinta que se use para tatuar, la cual penetra hasta la dermis (segunda capa de la piel), no debe contener arsénico, que favorece el desarrollo de tumores, ni tampoco cobalto que puede provocar reacciones alérgicas.

- ¿Cómo logran mantenerse en el tiempo los tatuajes?

- Por el tamaño que tiene el pigmento. La piel tiene células que si el tamaño del pigmento es pequeñísimo, hablemos de micrones, hay células que se las comen, las llamadas macrófagos. Entonces el pigmento tiene que tener un tamaño determinado que es imposible de ser destruido por el macrófago.