El piercing es una técnica que nació hace
miles de años en culturas de origen indio. Éstos
se colocaban fragmentos de materiales varios
y pequeños trozos de huesos de
animales .
Ellos llevaban a cabo esta práctica porque su creencia
se basaba en que este tipo de colocaciones los defendería
de malos espíritus o tragedias, según qué se
colocaran y en qué zona del cuerpo lo hicieran.
Se piensa que los esquimales fueron los que originariamente
emplearon los piercings de nombre "labrets", que
en su mundo se practicaba en los jóvenes que pasaban
de ser niños a adultos responsables con cualidades
y aptitudes ya para salir a cazar con sus mayores.
Otro de los orígenes de la perforación corporal está en
las tribus masai (en África) , en concreto en la población
femenina, que deforman su cavidad bucal con discos para aumentar de tamaño
la boca y alargan sus lóbulos llevando unos carretes metálicos
de gran tamaño.
Otra tribu con tradición en perforaciones o piercings es la de los mursi (en África)
que se ponen pequeños platillos en los lóbulos de las orejas.

Años
más tarde, esta misma práctica fue adoptada por los Piratas.
La creencia de éstos era muy similar a la de los indios, pero la diferencia
estaba en qué se colocaban y en dónde.
Los Piratas usaban unas argollas muy similares a las que
se usan hoy, pero bastante más gruesas y el material
podía variar entre plata u oro. El lugar elegido
por ellos fue el lóbulo de la oreja.
El proceso del piercing consiste en perforar la piel con
una aguja especial e introducir seguidamente la joya que
se quiera lucir. Hoy la joyería para el cuerpo se
ha transformado en todo un arte, desde su fabricación
hasta la colocación de la misma.
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