Las perforaciones cicatrizan al formarse unas células
epiteliales (conjunto de células yuxtapuestas que
constituyen el recubrimiento interno de órganos,
piel y cavidades) en la parte inferior de las mismas, que tienen como función
proteger el cuerpo de agentes extraños. En este caso, las piezas de
joyería. Dichas células forman una capa tubular dentro de la
perforación, cuando ésta se ha formado completamente comienza
a estrecharse poco a poco alrededor de la joyería. Sin embargo, al ser
una capa ligera puede romperse con facilidad, por este motivo no debe girarse
ni moverse el pendiente, salvo en el momento del lavado.
Durante el proceso de curación, las perforaciones producen una secreción
blanca y pegajosa que al secarse crea un recubrimiento alrededor de la perforación.
Esta secreción no se debe confundir con pus, el cual es amarillento
o verdoso.
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