Paulina Urrutia:
"Mas allá de la Teresita"
Alejandro Herrero S.
Para
muchos quizás el nombre de Paulina Urrutia no signifique
nada, pero la actitud cambia cuando se les habla de “Sor
Teresita de los Andes”, la recordada miniserie que
esta actriz protagonizó para TVN el año
1989.
Luego de interpretar a la primera santa chilena, Paulina
ha tenido una extensa carrera en las telenovelas nacionales,
que comenzó con “El milagro de vivir”,
en 1990, y que le ha permitido interpretar a recordados
personajes como el de Sarita Meyafe en “Fuera de
Control”.
Me imagino que te habrán recordado mucho ala Tersita
de los Andes cuando hiciste a Sarita Mellafe
La Teresita siempre vuelve cuando aparecen otros personajes.
Además, cuando yo hice a la Sarita Mellafe todo
el mundo, cachando lo que era ese personaje, pensaba que
yo era igual. Una señora se me acercó una
vez en el supermercado y me dijo: yo sabía
que usted no era así, yo sabía que usted
no era así, que no era mala, insoportable,
pesada, era la Teresita. Entré como en un terreno
del limbo, pero ya la gente tenía dos cosas que
creía: que yo era absolutamente insoportable y
además entrañable porque ese personaje era
terrible. Lo que pasó con la Sarita Mellafe fue
que era un personaje súper complejo, detestable
pero muy chileno, la típica arribista, clasista
pero encantadora. Con un encanto en esa perversidad, ella
no era la mala típica, la clásica mala de
todas las teleseries, que la gente quiere que la maten
que la pudran. No. La Sarita tenía cierta fascinación
en la perversidad.

Pero dentro de su arribismo, ese personaje lograba
destacar entre la gente.
Pero era una rota. Entonces provocaba una cosa rara, ambigua.
Nadie quería que se muriera, tenía algo
raro.
Con esa telenovela pasó algo raro, no era
mala pero no logró destacar
O sea es que no era un buen guión; yo creo que
tenía una matriz buena, pero no cumplió
nunca con los cánones de las telenovelas, porque
en esa telenovela ganaban los malos. O sea imagínate,
era el gran remake de “Los Títeres’’
con una Artemisa, en este caso la Úrsula (Achtenberg),
que quedaba internada en un siquiátrico: ése
era el final de la telenovela. Esto hizo que fuera la
visión juvenil la que la tomara y la convirtiera
en una telenovela de culto. Incluso cuando se dio por
segunda vez tuvo buen rating.
¿Que más hiciste en TVN, luego de El
Milagro de Vivir?
Después de “El Milagro de Vivir” hice
“Volver a empezar”, una telenovela en que
hacía de escolar. Esa fue la primera telenovela
de la Claudia Di Girolamo en TVN. Después hice
“Jaque Mate”, que fue la última que
hice antes de irme al 13, pero antes hice “Trampas
y Caretas”, donde interpretaba a la Doris Machuca,
la reina de la salsa.
Esa teleserie fue extraña. Mezcló
realismo mágico, con robots abducidos
¡Felipito!. Tardes enteras grabando con una máquina.
Ahí yo viví toda la etapa de la crisis de
la teleseries del 7 y cuan me cambié comenzó
la de canal 13.
Debe haber sido fuerte esa experiencia
Yo diría que viví el proceso de afianzamiento
del Canal 7, de ir constituyendo un área dramática
que lograra posicionarse y el cuento para mí no
fue… yo no tenía mucho manejo de la industria
como ahora. Lo que sí tenía era la visión
de mis posibilidades de trabajo; si yo me quedaba ahí
iba a tener que trabajar con el señor Vicente Sabatini
eternamente y nunca más nadie me iba a conocer.
Las posibilidades que había en Canal 13 eran grandísimas,
imagínate que por la rotativa que había
con los tres directores que tenía el área
dramática del canal, siempre ibas a tener un director
distinto y fue así como yo trabajé todos
los años con un director distinto: Cristián
Mason, Oscar Rodríguez y Ricardo Vicuña.
Esa fue la razón por la que me cambié de
canal.
¿Fue positivo el paso por Canal 13?
Para
mí fue sustantivo por eso mismo; fundamentalmente
por la posibilidad de conocer gente, de trabajar con otros
directores y, por lo tanto, de estar exigida, en un medio
en el que uno generalmente tiende a anquilosarse. Era
un gran desafío.
¿En Canal 13 pasaste a hacer papeles nuevos?
Yo he sido súper rara en eso. Después de
la Teresita, de ser como la buena, hice una escolar, hice
la Doris Machuca, un personaje que era una nana chora,
con perspectiva, con visión de mundo. Luego hice
a la Paula Quesney en “Jaque Mate’’,
una cuica. Yo te juro, no sé por qué, por
mi tipo físico, por un montón de otras cosas,
yo podría haber quedado encasillada pero nunca
fue así. Me cambié al 13, me cortaron el
pelo, hice a la Marli, una chica pobre, un súper
lindo papel en “Champaña”.
¿Cual es la primera telenovela que recuerdas
haber visto?
En mi casa me tenían prohibido ver teleseries,
no me dejaban verlas cuando chica. Mi papá y mi
mamá trabajaban y mi nana veía muchas teleseries
y yo me acuerdo que era como un pacto. La primera teleserie
que recuerdo es “La Colorina’’, mexicana;
me acuerdo clarísimo y tengo vívido el recuerdo
de la Lucía Méndez y la Verónica
Castro, que era mi ídola. Y obviamente la Pinina
(la actriz argentina Andrea del Boca). Yo tengo el registro
de las madres de las teleseries, del género de
las teleseries.
Tu estuviste en el apogeo de la irrupción de
los modelos y las caras bonitas en la telenovelas de Canal
13, fue muy frustrante eso para ti.
Yo
cuando estudié teatro nunca pensé en trabajar
en TV; de hecho, cuando yo estuve en la escuela de teatro
me llamaron tres veces para el Canal 7 y yo estaba lista,
pintada como portazo y me iba para mi casa. La primera
prueba de cámara que di fue para la “Teresita
de los Andes”, ya vieja porque estaba en mi tercer
año de escuela y me habían llamado para
tres teleseries antes, cuando estaba la Paz Vial, la Solange
Lackington, que era como la actriz de Canal 7 en la época
del área dramática de la Sonia Fuch. Porque
siempre vi a las teleseries como el género de la
industria y por lo tanto con requerimientos de la industria
y no como: ¡ah!, este es el espacio para los actores.
Para mí el espacio de los actores siempre estaba
en el teatro. Por ejemplo, la otra vez di una entrevista
en que me decían: tuviste miedo por esto de los
protagonistas de la fama, porque podían quitarte
un espacio. O sea eso jamás, eso no es una amenaza,
nunca lo ha constituido. El hecho de que hagan actores
como envasados en tres meses, jamás va a constituir
un actor, a lo mejor va a cubrir las necesidades de la
industria entre comillas, cosa que tampoco resultó.