Las teleseries chilenas
Luego
de algunas temporadas en que TVN logró dominar sin
dificultad la llamada Guerra de las teleseries,
gracias a éxitos como Amores de Mercado,
la telenovela más vista en la era del people meter,
La Fiera o Romané, hoy volvemos
a ser testigos de las clásicas guerras por el rating
entre las áreas dramáticas de los canales más
grandes del medio nacional. Canal 13, ayudado por el éxito
de Machos, dejó atrás el peor momento
en el área dramática y compite punto a punto
con "Puertas Adentro", la producción dramática
del canal estatal.
A diferencia de antaño, cuando los niveles de audiencia
eran medidos a través del recordado cuadernillo, actualmente
la batalla se libra en todo los frentes, con la venta de discos,
álbumes y poderosas campañas de marketing que
se inician mucho antes de la salida al aire. Lo que muestra
una evolución en esta lucha por la supremacía
dentro de un mercado que tiene más de 35 años
de historia en Chile.
Las
primeras lágrimas
En 1981, con La Madrastra, comenzaron a producirse telenovelas
en forma sistemática, pero la historia de las producciones
dramáticas nacionales comienza en 1968. Ese año
la desaparecida productora Protab, pionera en el género,
realizó El Socio, una adaptación
de la novela de Jenaro Prieto dirigida por Helvio Soto que
transmitió Canal 13 en 68 capítulos de 20 minutos
cada uno.
Para otros, la primera producción que puede ser considerada
como una telenovela fue La Chica del bastón
(1969), como señala Eduardo Santa Cruz, profesor de
la Universidad de Chile, una historia que protagonizó
Anita Kleski.
De esa época son también Amalia
(1968) y El Rosario de plata (1969), la primera
telenovela escrita por Arturo Moya Grau, uno de los guionistas
televisivos más recordados.
Entre 1967 y 1981, son pocas las producciones que logran realizarse.
Destacan María José (1975), que
contaba la historia de una abnegada monja que renunciaba a
sus hábitos para cuidar a una guagua abandonada, J.J.
Juez (1975), que relataba la investigación de
una jueza rural para encontrar a los asesinos de su padre,
o El padre gallo (1970).
En 1972, la Universidad Católica a través de
la escuela de Artes de la Comunicación, recuerda Santa
Cruz, realizó la primera teleserie de época,
La sal del desierto, que recorría todo
el periodo histórico entre la Guerra del Pacífico
y la Guerra Civil de 1981. Una gran producción, para
lograr ambientar los distintos escenarios, que duró
casi un año.
Dramas
en color
Las primeras escaramuzas de la guerra de las teleseries comenzaron
con La Madrastra, de Arturo Moya Grau, la primera
telenovela en color que se grabó en Chile, que obtuvo
rátings históricos para la época, de
80 puntos. TVN respondió al golpe de su competencia
e hizo dos producciones de época, Amelia
y Villa Los Aromos. Luego el 13 importó
guiones argentinos y sacó al mercado Casagrande,
Alguien por Quien Vivir, Celos y Andrea.
Además, el ex canal del angelito mostró su mejor
artillería y contrató a destacados guionistas
como Sergio Vodanovic (Los Títeres), Egon
Wolf (Vivir Así) y Alejandro Sieveking
(Matilde dedos verdes).
El segundo semestre de 1982 TVN sacó al aire La
Gran Mentira y un año después la polémica
El Juego de la Vida, teleserie que fue censurada
por las autoridades de la época. Sin embargo, nadie
era capaz de hacerle frente al imparable éxito de Canal
13, hasta que apareció La Torre Diez.
Fin de la hegemonía del 13
A partir de 1992 la estación católica comenzó
a perder su hegemonía. La primera caída fue
con El palo al gato que perdió frente a
Trampas y Caretas. Ante esto, Canal 13 puso al
aire Marrón Glacé. Sin embargo,
las sucesivas producciones de TVN ganaron en rating: Amame,
Rompecorazón, Rojo y Miel y
Estúpido Cupido.
En 1995 Canal 13 incorporó a su equipo de producción
talentos jóvenes para escribir las historias como José
Ignacio Valenzuela (Amor a Domicilio y Marparaíso)
y Pablo Illanes, quien escribió los guiones de Adrenalina
y Playa Salvaje.
1998 es el año que marcará el triunfo para TVN
y el comienzo de las derrotas para la competencia. Oro
verde, Sucupira, Iorana, La
Fiera y Pampa Ilusión se impusieron
con creces ante Amándote y Marparaíso.
A
juicio del guionista de producciones como Marta a las
8, Marrón Glacé y Amores
de Mercado, Fernando Aragón, la crisis del área
dramática del 13 se debió a la adaptación
de guiones extranjeros, que tenían por lo menos diez
años de antigüedad cuando se emitían en
Chile.
Pablo Illanes, en tanto, cree que el problema de las telenovelas
de la estación católica es que éstas
estaban muy lejos de lo que el público quería
ver, mientras la competencia lograba que la gente se identificara
con sus historias y personajes.
La situación tocó fondo con Piel Canela,
de Pablo Illanes, y se considera el mayor fracaso del canal
13.
Pero peor fue el caso de Santiago City, otro de
los intentos dramáticos de la desaparecida área
de teleseries de Mega, y que en promedio obtuvo cinco puntos
de rating. Todos los esfuerzos por salvar la telenovela fueron
inútiles, ni siquiera las escenas eróticas protagonizadas
por Ana María Gazmuri y Juan Falcon sirvieron para
elevar la sintonía. Hasta ese momento ninguna teleserie
había sido sacada de programación a pocos meses
de salir al aire.
Y es que para que una telenovela sea un éxito se deben
presentar muchos factores. Primero una campaña de publicidad
fuerte y con mucho tiempo de antelación que permita
al público conocer a los personajes. Segundo, el elenco
debe ser bueno y atractivo, y la clave es que le guste al
público. Los personajes deben lograr empatía
con el telespectador y la historia debe ser contada de una
forma que genere adicción en el público. Lo
más importante, según Fernando Aragón,
es que se logre identificar qué es lo que la gente
quiere ver y en qué momento, pues muchas producciones
de calidad fracasan por alguno de estos factores.
Fuentes:
- Archivo documentación de "El Mercurio"
- Archivo de UCTV, Canal 13
- Archivo de TVN, Canal 7
- Portal teleserieschilenas.cl
- Entrevistas a Eduardo Santa Cruz, Valerio Fuenzalida, Carolina
Arregui, Paulina Urrutia y Pablo Illanes