La antidieta forma parte de las llamadas dietas disociadas que se basan en la creencia de que los hidratos de carbono y las proteínas deben tomarse por separado, nunca en la misma comida porque su digestión requiere un medio ácido y un medio alcalino y la mezcla de los dos dificulta la asimilación de nutrientes.
La antidieta surgió en Estados Unidos, donde no sólo era una cura de adelgazamiento sino un nuevo concepto de alimentación.
Esta dieta no consiste en limitar las calorías, sino en no mezclar ciertos alimentos.
Por las mañanas no se puede tomar nada más que fruta, nada de pan, café o cereales, para saciar el hambre se pueden tomar dos plátanos. Al mediodía deberán tomarse ensaladas, hortalizas y sopas. Por la noche se puede comer carne, pescado, arroz, verduras, pasta, patatas, etc., sin ninguna restricción.
No existen limitaciones en cuanto a productos lácteos, y para aderezar
los alimentos puede utilizarse un aceite vegetal.
Desayuno: Fruta fresca; macedonia de frutas o zumo recién exprimido.
Almuerzo: Fuente de verduras; ensalada con quesillo; pan negro con media
palta; sopa de lentejas; salvado de trigo con ensalada.
Cena: Pollo asado y champiñones; filete de pescado frito; pasta con
verduras.
Bebidas: Agua mineral, zumo de fruta, jugo de hortalizas, infusión
de hierbas, café sin azúcar.