“Cinco Semanas en Globo”: Samuel Fergusson

"Era un hombre de unos cuarenta años, de talla y de complexión ordinarias, cuyo temperamento sanguíneo denotaba la coloración oscura de su tez; su expresión era fría, sus facciones regulares y su nariz grande y saliente; la nariz en forma de proa, que corresponde al hombre predestinado a los descubrimientos, sus ojos de dulce mirar, más inteligentes que osados, daban un gran encanto a su fisonomía: sus brazos eran largos y sus pies se afirmaban con el aplomo del andarín".

Así presenta Julio Verne a uno de sus principales personajes, el primero de sus héroes. En este viaje extraordinario, Fergusson, junto a su sirviente Joe y su gran amigo Dick Kennedy, decide cruzar de oeste a este el continente africano en un globo. Los aventureros partieron desde la isla de Zanibar y arribaron a las costas de Senegal cinco semanas después.

“Los obstáculos se crearon para vencerlos”, insinuó el doctor Fergusson cuando Kennedy intentó convencerlo para que desistiera del viaje. “En cuanto a los peligros –continuó- ¿quién es capaz de librarse de ellos? Cada paso en la vida constituye uno…puede ser peligroso sentarse, comer, o incluso colocarse un sombrero”.