Para entender mejor las características de los volcanes chilenos, el país se puede dividir en cuatro zonas: Volcanes del Norte Grande, Volcanes del Centro Sur, Volcanes Australes y Volcanes Insulares.

En general, los volcanes del Norte Grande son, en la actualidad, menos activos
que los del centro sur. Sólo unos pocos presentan casquetes de hielo
que pueden originar lahares y la gran mayoría están ubicados
en la alta puna, alejados de los centros poblados. Predominan las erupciones
de los tipos vulcaniano y pliniano.
En el Centro Sur se encuentran los volcanes más activos del país,
el Llaima y el Villarrica. La mayoría presenta gruesos y extensos
casquetes de hielo, en consecuencia los lahares son frecuentes. Estudios
geológicos revelan que en tiempos prehistóricos no muy lejanos,
hubo en estas zonas erupciones muy violentas, acompañadas de torrentes
de cenizas incandescentes y voluminosos lahares que se extendieron por el
valle longitudinal y alcanzaron hasta la cordillera de la costa. En Talca,
por ejemplo, los depósitos de ceniza alcanzan varios centímetros
de espesor y en Osorno, el depósito lahárico sobre el cual
fue construida la ciudad tiene 70 centímetros de espesor. Predominan
erupciones de tipo estromboliano, vulcaniano y pliniano.
Los volcanes Australes se caracterizan por presentar gruesos casquetes de
hielo que han originado grandes lahares (Hudson). Sin embargo, la mayoría
están localizados fuera de zonas pobladas (Huequi, Aguilera,Lautaro,
Burney). Predominan las erupciones de tipo vulcaniano.
Respecto a las islas chilenas del Pacífico todas son volcánicas. Erupciones submarinas se han reportado cerca de Juan Fernández, San Félix y San Ambrosio. Dentro de los insulares se encuentran los del Territorio Antártico chileno y entre ellos destaca la "gran caldera" de la Isla Decepción, muy activa en los últimos tiempos. Predominan erupciones de los tipos vulcanianos y vulcaniano submarino.