Era cosa de tiempo. Si la competencia en el mundo de las marcas premium ya poseía una contundente oferta de SUV, no cabía esperar que Audi se quedara atrás. Y por eso ahora anticipa su nuevo Q7, un SUV que podrá ser tocado y acariciado recién en el venidero Salón de Frankfurt en septiembre, aunque la marca astutamente ya lo deja entrever en internet.
De hecho, el desarrollo del que ahora se revela como el Q7 se remonta al menos a 2003, año en el que la marca del grupo Volkswagen reveló el Pikes Peak, un conceptual al que en su momento se le supuso el papel de reemplazante del A6 Allroad, teoría que se vino abajo cuando en enero de este año apareció otro concepto que directamente se llama Allroad Quattro Concept.
Así, el Q7 viene a inaugurar una nueva categoría para Audi, que de esta manera se encuentra siguiendo los pasos de Mercedes-Benz, BMW, Volvo y otras de esa categoría.
Vitalidad y robustez
De hecho, con el Q7 se inaugura una nueva inicial en la gama de la marca, lo que evidentemente daría lugar a la aparición futura de nuevos integrantes.
El aspecto del vehículo, el cual por ahora sólo puede ser apreciado por fotografías exteriores, está marcado por la gran máscara que caracteriza a la marca, que en este modelo es de mayores dimensiones que el VW Touareg. Según Audi, sus diseñadores procuraron redefinir los clásicos dos volúmenes de los SUV para traspasarles mayor robustez y el resultado llega incluso a lo severo.
El costado está marcado por una línea elíptica muy poderosa al nivel de la cintura, que se sustenta en unos pasos de rueda grandilocuentes, de aspecto muy sólido.
La mencionada línea divide la carrocería entre un casco casi blindado y una superficie vidriada exigua.
Gracias a ello, y de acuerdo con los principios de diseño usualmente aceptados, se consigue un perfil más deportivo, como de cupé; un ingrediente que Audi agrega ex profeso a propósito de su definición como marca.
Uno de los diseñadores del vehículo explica que el estilo estuvo basado en el cuerpo humano y, a causa de ello, "desprende tanta vitalidad".
La propulsión del Q7 fue entregada, al menos en principio, a un nuevo V8 de 4,2 litros a gasolina, del tipo de inyección directa de gasolina, y a un diésel de 3 litros en configuración V6, que ya estaba montado en una versión del A6, donde exhibe 225 caballos. La tracción no esconde ningún misterio. Es el tradicional sistema Quattro, que ya cumple 25 años en la marca. En carretera, el sistema opera bajo el principio de distribución dinámica asimétrica, con énfasis en la tracción en el eje trasero.
Fuera de carreteras, el conductor podrá apreciar la operación de un diferencial torsen, totalmente automático y autobloqueante, en el que la transmisión de fuerza no es supervisada por ningún dispositivo electrónico.
Estos conjuntos motrices están complementados por un cambio tiptronic de seis marchas, con levas en el volante.
La marca, eso sí, no aclara si esta caja es estándar o sólo está disponible para uno de los motores (el mayor, en tal caso).
La dirección es del tipo que Audi llama servotronic, cuya rigidez varía según la velocidad, sin variar su precisión. El tren de rodaje está dotado con una suspensión bautizada adaptive air , que permite la variación de la altura del vehículo y de la dureza de la misma en función de las condiciones del camino. El conductor puede seleccionar a su gusto este parámetro, aunque a altas velocidades el sistema automáticamente disminuye la altura libre sobre el suelo con el fin de aminorar el consumo de combustible y mejorar la dinámica de manejo.
En seguridad activa, a los tradicionales y esperables frenos ABS con regulación automática de la fuerza de frenado y el control de tracción, se suma el programa electrónico de estabilidad (ESP) "ampliado" con un asistente de frenada hidráulico que reduce en forma notable la distancia de detención cuando se pisa el pedal en forma brusca. El ESP adopta un modo todoterreno cuando se circula fuera de carreteras, de modo que la tracción y la fuerza de frenado son mayores.
LEONARDO MELLADO OSORIO
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