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Las claves del conflicto comercial entre EE.UU. y China y cómo puede impactar en la economía mundial

Una delegación china buscará en Washington volver a encauzar las negociaciones entre las dos economías más grandes del planeta, en medio de una escalada que se refleja en un nuevo aumento de tarifas de EE.UU. a las importaciones desde el país asiático.

09 de Mayo de 2019 | 08:11 | Por Equipo Multimedia Emol / AP
Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, han causado temor en los mercados financieros y mantienen en suspenso las proyecciones para la economía mundial.

Autoridadas chinas llegan esta semana a Washington para intentar salvar las negociaciones que apuntaban a solucionar el impasse entre las dos economías más grandes del planeta, debido al fuerte empuje de Beijing para desafiar el dominio tecnológico estadounidense. La undécima ronda de conversaciones se llevará a cabo entre jueves y viernes.

Pero la llegada de la delegación china difícilmente detendrá a Estados Unidos de llevar adelante sus planes de aumentar los impuestos por unos 200.000 millones de dólares a bienes de origen chino a partir del viernes, en una nueva escalada de la batalla comercial que han sostenido por alrededor de un año.

La disputa mantiene incómodos a los inversionistas. El promedio industrial del Dow Jones bajó más de 500 puntos el martes por la tarde, tras una modesta caída el lunes.

Esto es lo que está ocurriendo entre ambos países:

  • ¿Por qué están enfrentados Estados Unidos y China?

    Estados Unidos acusa a China de utilizar "tácticas depredadoras" para darle a las compañías locales una ventaja en tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial, la robótica y los vehículos eléctricos. Entre estas acciones, según el país norteamericano, está el supuesto hackeo de computadores de compañías estadounidenses para robar información, forzar a empresas extranjeras a entregar tecnología sensible a cambio de permitir su ingreso al mercado chino y entregar subsidios injustos a las tecnológicas chinas.

    Trump también se ha quejado repetidamente del creciente déficit comercial con China -que marcó un récord de US$ 379.000 millones el año pasado-, culpando a negociaciones "débiles" e "inocentes" por parte de gobiernos anteriores.

    En julio pasado, Trump comenzó gradualmente a aumentar las tarifas a las importaciones chinas. Estados Unidos ahora impone un 10% de impuestos por US$ 200.000 millones a productos chinos y un 25% para otros US$ 50.000 millones. Beijing respondió al gravar importaciones estadounidenses por US$ 110.000 mil millones, enfocándose en productos de la agricultura, como la soja, para afectar directamente a quienes apoyan a Trump en el corazón de EE.UU.

  • ¿Cuáles son los últimos acontecimientos?

    Steven Mnuchin, Robert Lighthizer y el vice premier chino Liu He | Reuters

    Durante varias semanas, el gobierno de Donald Trump había manifestado que las conversaciones entre ambas partes estaban logrando avances, y los mercados parecían convencidos de una resolución pacífica a la disputa comercial. Pero el domingo, el Presidente estadounidense expresó su frustración por el ritmo del diálogo y adelantó que subiría las tarifas a productos chinos de un 10% a un 25%, equivalente a US$ 200.000 millones. La medida afectaría a miles de importaciones desde China, desde guantes de béisbol a alarmas contra robo.

    "El Acuerdo Comercial con China continúa, pero demasiado lento, mientras ellos intentan renegociar. ¡No!", exclamó Trump en Twitter.

    Un día después, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, junto al principal negociador de EE.UU., Robert Lighthizer, dijeron que China estaba renegando de compromisos que había hecho en etapas previas de las negociaciones. Autoridades estadounidenses afirmaron que ya percibieron dudas de China la semana pasada en Beijing, algo que se volvió más aparente durante algunos intercambios el fin de semana. No identificaron específicamente cuáles fueron los temas que surgieron.

  • ¿Por qué se dijo que había avance en las negociaciones?

    Efectivamente, la semana pasada Myron Brilliant, quien encabeza los asuntos internacionales de la Cámara de Comercio de EE.UU., que ha sido informada de las negociaciones, dijo a la prensa que el "94,5%" de los problemas habían sido resueltos y que las conversaciones habían alcanzado la recta final. Se esperaba que China reforzara la protección de secretos comerciales y ofreciera a compañías extranjeras un mayor acceso a su mercado.

    Pero algunas diferencias insalvables permanecieron, incluso antes que Trump acusara a China de dar pie a atrás a lo que ya había acordado.

    Autoridades estadounidenses insisten en que cualquier acuerdo debe sostenerse para que China cumpla sus promesas, algo en lo que Beijing ha fallado en el pasado. También no está claro qué ocurriría con los impuestos a las importaciones chinas. Mientras el gigante asiático busca que se levanten, Estados Unidos quiere mantenerlos como una medida de presión e influencia para que China cumpla con cualquier acuerdo.

  • ¿Se ve una alguna solución en el horizonte?

    Un carguero chino en Qingdao | AP

    Ambos países tienen grandes incentivos para llegar a un acuerdo. La economía china está en desaceleración, el Fondo Monetario Internacional proyecta que el crecimiento bajará del 6,6% que tuvo en 2018, a 6,3% este año y un 6,1% en 2020. La guerra comercial con Estados Unidos ha golpeado a los exportadores chinos, eliminando negocios y confianza de los consumidores.

    Las tensiones comerciales también han remecido los mercados financieros, poniendo en riesgo el repunte de la bolsa en EE.UU., algo que Trump observa como un voto de confianza por sus políticas económicas. Y las medidas adoptadas por China también están dando problemas a los agricultores, sector clave en el apoyo político de Trump.

    Pese a este escenario, algunos empresarios y la oposición demócrata insisten en que Trump, al llevar las relaciones con China al límite, debe esperar hasta llegar a un acuerdo que signifique que China realmente cambie su comportamiento, que reforme su economía y se abra a las empresas extranjeras.

    Por su parte, el Presidente chino, Xi Jinping, que dirige un estado unipartidista que no debe responderle directamente a un electorado, también ha recibido presión para no ceder ante las demandas estadounidenses.

  • ¿Cuáles están siendo las consecuencias económicas?

    Las proyecciones del FMI y el Banco Central ya han rebajado las perspectivas de la economía mundial. El duelo EE.UU.-China está reduciendo el intercambio comercial a nivel global y está creando incertidumbre para las empresas a la hora de decidir dónde comprar sus suministros, construir plantas o realizar inversiones.

    El aumento de las tarifas del viernes podría intensificar el golpe económico. Steve Cochrane, economista jefe del área Asia-Pacífico en Moody's Analytics, afirma que el alza de impuestos del viernes podría reducir el crecimiento económico de Estados Unidos -que fue de 2,9% en 2018- en 1,8 puntos porcentuales. Y también haría caer el crecimiento chino en torno al 5%. "Si la amenaza de Trump se hace realidad, será un punto de inflexión para la economía global", agregó Cochrane.

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