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La próxima decisión política que deberá tomar Chile Vamos: ¿Incorporar o no al partido de JAK?

El ex candidato presidencial lo inscribirá este lunes, lo que abre un desafío para la coalición: ¿debe actuar como un "cerco de sanidad" y mantenerlo fuera, o incorporarlo a la institucionalidad?, ¿cuáles son las consecuencias en ambos escenarios? Aquí, los expertos responden.

07 de Junio de 2019 | 08:00 | Por Consuelo Ferrer, Emol
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SANTIAGO.- La fecha elegida es el próximo lunes 10 de junio. Ese día, el ex diputado, ex candidato presidencial y ex UDI José Antonio Kast llegará al Servel para dar un nuevo paso en su biografía política: oficializar lo que hasta ahora se conoce como Acción Republicana, un movimiento, y convertirlo en un partido. Ha trascendido que el nombre mutará y que pasará a llamarse Partido Republicano o Los Republicanos. Kast será quien lo presida.

"Sonaba mejor Acción Republicana", asegura a Emol el académico de la Facultad de Gobierno de la U. Adolfo Ibáñez, Cristóbal Bellolio, que mira la creación del partido con buenos ojos porque, asegura, "sincerará posiciones". "Me parece que la gente, cuando escucha 'partido', tiene más reticencia que cuando escucha 'acción'. Es, además, todo el discurso de su gente: que aquí hay que hablar menos y actuar más. Creo que Acción Republicana le calzaba mucho mejor al perfil de sus adherentes que Partido Republicano", añade.

El nuevo partido, dice Bellolio, no llegará a remover el escenario político completo sino que será solamente un remezón para Chile Vamos. "La pregunta que va a tener que contestar la coalición es si la diversidad interna puede incluir a esta derecha dura, esta derecha sin complejos", señala.

"Seguramente van a haber dos opiniones. La primera va a decir: 'Obvio que sí. Al final no pensamos tan distinto a ellos y es nuestra propia gente, y como hay que cubrir todas las bases, mejor adentro que afuera'. Eso va a opinar la UDI y RN, pero después probablemente la gente de Evópoli, que es más liberal y más volcada hacia el centro, van a presentar ciertos problemas con convivir dentro de una coalición con un partido neopopulista o de extrema derecha nacionalista", plantea.

Los propios dirigentes de Chile Vamos ya se han pronunciado al respecto. "Si ese partido entra a Chile Vamos o no, es una cosa que veremos más adelante, si ellos están de acuerdo con nuestros principios de la coalición", dijo el timonel de RN, Mario Desbordes, a La Segunda. Jacqueline Van Rysselberghe fue un poco más dura. "No me gusta el multipartidimo. Es más difícil ponerse de acuerdo", aseguró. "Ahora, no tengo ningún problema que ingrese a Chile Vamos, pero con las reglas que tenemos", añadió.

A pocos días de que se concrete el nuevo partido, la coalición de centroderecha tiene que tomar una decisión: ¿le dará un espacio dentro de la institucionalidad a un partido liderado por un político que ha sido calificado como de extrema derecha y populista?, ¿o marcará un punto de diferencia, preservando a Chile Vamos como lo conocemos?

El "cerco de sanidad"


Para el doctor en Ciencia Política, Kenneth Bunker, la estrategia de Kast tiene cierta lógica, partiendo por el cambio de nombre de su tienda. "El Partido Republicano es el más viejo de EE.UU. y yo creo que todos pueden entender que carga con algunas etiquetas ideológicas que son de derecha conservadora. Me parece bastante útil en ese sentido que Kast pueda usar algo que exista para ganar tracción", comenta a Emol.

"Es un nombre tradicional, institucional, que deja fuera la percepción inmediata de que pueda ser un partido de extrema derecha, que es exactamente lo que tiene que hacer Kast si es que quiere ganar votos", añade. Sobre la disyuntiva que plantea la creación del partido, Bunker asegura que no existe una respuesta clara sobre lo que debería hacer Chile Vamos, ni siquiera en la literatura especializada.

"Hay experiencias de distintos tipos. En Holanda, el partido de derecha trató de acercarse a la extrema derecha y le fue bastante mal. Lo mismo en el Reino Unido, pero en otras partes les ha ido bien con esa estrategia. No necesariamente está predefinido lo que hay que hacer y la decisión hay que tomarla dependiendo de cada contexto", plantea.

Una opinión mucho más tajante fue la que emitió en su cuenta de Twitter Davor Mímica. "Los partidos en un régimen democrático tienen la responsabilidad de ser un cerco de sanidad ante visiones populistas antidemocráticas. La UDI y RN no están cumpliendo con su responsabilidad, y todo Chile puede terminar pagando por ello", aseguró.

Bunker difiere. "A mí no me gusta mucho esa expresión ni el fundamento tras la idea, porque supone que los partidos tienen que ser un filtro, que son fines, y yo lo concibo de forma distinta: creo que los partidos políticos son medios, nada más que vehículos, y que deben ser las personas las encargadas de votar si les gusta o no la idea. Parte de la democracia es que puedan existir todas las distintas opciones y que sean las personas las que premian o las que castigan", expresa.

"Yo no creo que tenga que haber un cerco de sanidad", opina. "Es una palabra peyorativa que muestra que, si uno la ocupa, claramente está en contra de Kast. Yo creo que los partidos políticos dependen del contexto y en este sentido lo que tiene que hacer la centroderecha es decidir si es que Kast le es útil o no", agrega.

Cuidar la puerta


La discusión, explica Bellolio, ha estado dando vueltas a nivel mundial en el último tiempo. Se dio también cuando los republicanos apoyaron a Donald Trump. "Hay toda una literatura respecto de qué rol deben jugar los partidos democráticos más centristas cuando líderes populistas parecen ser muy atractivos para la población. ¿Les tienen que dar la pasada? Eso se conoce como el rol de los gatekeepers, los que guardan la puerta", contextualiza.

Con eso en mente, asegura, los partidos deben decidir, y particularmente debe considerarlo uno. "Muchos le piden a Evópoli que ejerza su rol de guardián de la puerta y que diga que Kast no representa los valores de la coalición y que es mejor que quede fuera. Se van a ver tentados a decirlo", asegura Bellolio.

"Ellos van a tener que darle una buena vuelta a si consideran que Kast y su partido representan una amenaza para el régimen democrático. Yo no creo que eso sea tan obvio y que si gana Kast, mañana se va a acabar la democracia, pero evidentemente hay cosas en su discurso que entran en tensión con lo que algunos entendemos por democracia liberal", plantea.

Por eso, dice, la pregunta es evidente: "Evópoli tendrá que ver si considera que la situación es tan grave como para ejercer ese rol y trazar ese cordón sanitario, o si la cosa no es tan grave y es mejor tenerlos dentro que fuera", menciona. Ambas opciones tienen una consecuencia directa.

"Cuando estás dentro de una coalición, tienes derecho a presentar a tu candidato a las primarias y eso significa que si gana el candidato de Acción Republicana, Evópoli tendría que apoyarlo. Ese tipo de cosas, sobre todo para un partido como Evópoli -que está permanentemente tratando de explicar que no es lo mismo que sus socios-, puede ser incómoda", dice. Por otra parte, dejarlos fuera se convierte en un riesgo. "A veces puede ser contraproducente transformarlos en un mártir al que no dejan participar", advierte.

Entrar a la cancha delimitada


Aunque los analistas aseguran que el punto de conflicto está radicado en Evópoli, la noticia de la creación del partido no ha caído mal en ese sector. Desde Horizontal, el centro de estudios del partido, aseguran que se trata de "una buena noticia para la institucionalidad". "La representación nunca es mala", dice a Emol su director ejecutivo, Cristóbal Gigoux.

"Al momento de ingresar a una coalición que a la vez es la que está en el gobierno, va a estar forzado a moderar posturas, a reflexionar más, a tomar posiciones un poco más moderadas, más acorde a lo que -en definitiva- es la postura del gobierno. En el fondo, a jugar con las reglas del juego. Yo no le tengo temor al ingreso de este nuevo partido", asegura.

Eso sí, considera que sí hay alguien que pierde con ese movimiento: el propio partido recién fundado. "Su estrategia siempre ha sido jugar un poco al escándalo, a generar una noticia que tenga mucho impacto, para darle notoriedad a una posición. Pero al momento de que se reflexiona, se matiza y se contrasta con otras posiciones, muchas veces se pierde parte de ese momentum, de esa potencia mediática. Yo creo que es una buena noticia para la institucionalidad y para la democracia, pero no sé si es tan buena noticia para Acción Republicana", asegura.

Gigoux cree, además, que la opción de dejar al partido fuera no puede siquiera barajarse. "¿Quién es el que determina cuáles son los elementos antidemocráticos o que no deben ser aceptados dentro de un sistema de partidos?", se pregunta, y recuerda el derogado artículo de la Constitución que prohibía la existencia de partidos que estaban "contra la democracia".

Por eso, cree, es buena idea que se incorpore bajo "las reglas del juego", aunque es justamente ahí donde los analistas ven un punto problemático. "¿Quién pone las condiciones y por qué las van a aceptar?", plantea Bunker. "Kast sacó 500 mil votos en la elección pasada. Él no se va a someter a lo que ellos dicen", advierte.

Bellolio, por su parte, asegura que lo único que le podrían exigir son dinámicas propias de una coalición, como "que no esté pegándole todo el día a su gobierno, si al mismo tiempo es parte de la coalición que le da sustento". Sin embargo, asegura, se trata de algo poco realizable. "Pedirle que esté enteramente callado y no diga nada contra el Gobierno es poco realista. No creo tampoco que la coalición esté en condiciones de pedirle condiciones", concluye.
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