Vergüenza y cambios de vida motivan borrarse tatuajes

Muchas personas se sienten estigmatizadas socialmente o quieren dejar atrás una etapa de su pasado.

01 de Octubre de 2008 | 11:37 |
Un corazón cruzado por una flecha, el nombre de un antiguo amor o un ideograma que se asoma bajo la ropa pueden convertirse de un apreciado tatuaje a una molesta e indeleble marca.

Así le ocurre a quienes finalmente optan por borrar el sello que alguna vez les dio identidad, según revela un estudio que se publicó en julio en la revista "Archivos de Dermatología".

Investigadores de la Universidad Texas Tech preguntaron a 196 personas que acudieron a cuatro clínicas dermatológicas de EE.UU. por qué querían remover los dibujos que alguna vez se hicieron en la piel.

El 58% de los encuestados dijo que simplemente quería deshacerse de ellos, y el 57% confesó que le daba vergüenza.

Para el 38% de los encuestados el tatuaje afectaba su imagen corporal, y el mismo número de personas dijo que lo borraba al iniciar un nuevo trabajo.

Maquillaje y parches

Otra motivación (37%), especialmente entre las mujeres, fue que su dibujo era visible con algunas prendas de vestir, lo que las obligaba a usar cosméticos, cremas y bandas adhesivas para cubrirlo.
En EE.UU.
El 88% de los encuestados tenía el tatuaje en un lugar visible.

Uno de cuatro encuestados dijo que su tatuaje lo había hecho sentir socialmente estigmatizado, mientras que para una de cada cinco personas la decisión de removerlo se debía a un evento específico, como un cumpleaños, premio, matrimonio o el haber ganado independencia recientemente.

Muchas veces empleado como marca de identidad, para muchos un factor que había contribuido a removerlo fue el haberse alejado de su pasado, un cambio en la propia identidad, haber crecido, o simplemente la necesidad de buscar otra marca de unicidad, incluyendo otro tatuaje con un nuevo motivo.

Asimismo, quienes percibían una percepción negativa en el ámbito laboral señalaron que estar tatuado se asociaba a una más baja credibilidad, competencia y sociabilidad.

El estudio, hecho en 2006, reveló que las personas tenían en promedio 2,8 tatuajes y que el 69% de quienes querían sacarse sus tatuajes eran mujeres. En un estudio de los mismos autores hecho en 1996, eran los hombres quienes más buscaban borrar sus tatuajes. "Pareciera haber más repercusión social para las mujeres que para los hombres que usan tatuajes", dicen los autores.

Borrar no es fácil

En Chile existe sólo un equipo láser capaz de remover tatuajes de todos los colores. Éste se encuentra en la Clínica Las Condes, que por esa razón se ha convertido en centro de derivación para muchas personas. La doctora Patricia Apt, dermatóloga que realiza la remoción de estos pigmentos, señala que la motivación para borrarlos tiene mucha relación con el estigma social, hijos que piden a su mamá removerlo, personas que se los hicieron cuando jóvenes y ya no se sienten bien con ellos, y otras que temen no conseguir un trabajo o que son enviadas por su empleador para eliminárselo.

Apt destaca que remover un tatuaje puede tomar hasta ocho sesiones, dependiendo del tamaño y los pigmentos empleados: "Mientras más profesional es el tatuaje más tiempo toma borrarlo, porque los pigmentos están a mayor profundidad".



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