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Daniela Márquez: La crudeza del bullying en la adolescencia

Esta periodista derivada en escritora ha lanzado su segunda novela juvenil donde aborda con dureza el tema. Asegura que lo que ella expone es nada comparado con lo que ocurre en la realidad.

07 de Abril de 2011 | 08:41 | Por María José Errázuriz L.
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Un profesor de la universidad donde estudió periodismo llegó un día a clases con un maniquí con colet rojo en la muñeca y les dio la simple instrucción: escriban.


Así fue como Daniela Márquez descubrió que podía escribir de lo que quisiera y no sólo de noticias. Por eso, al poco tiempo se metió al taller de Zona de Contacto de El Mercurio, donde profundizó su veta literaria y participó del libro recopilatorio de cuentos llamado “Cuentos con walkman”.


Desde entonces, el segmento juvenil ha sido casi su opción. Si bien está a cargo de las comunicaciones del Instituto Neurosiquiátrico, destina su tiempo libre a escribir libretos de televisión y novelas, todas enfocadas en los jóvenes.


Su primera novela “Si tú me miras” se centró en el descubrir sexual de unos colegiales y se convirtió en lectura complementaria de muchos establecimientos. Ahora acaba de lanzar “Sin recreo” donde aborda con crudeza el tema del acoso o bullying.


Su primer personaje se llamó Fabiola, en la Zona, y a ella le pasaban puras cosas tragicómicas. Hoy, aparecen Consuelo y Florencia, dos adolescentes que sufren las burlas de sus compañeros por fea y gorda, respectivamente.


“Mi tema son los jóvenes y hace rato tenía ganas de escribir una teleserie juvenil”, explica al momento que reseña que hoy está aprendiendo a escribir guiones.



-¿Cómo partiste?
“Hace tres años, mi último tallerista me dijo que escribiera una novela y me pregunté cómo se hacía, porque yo sabía escribir cuentos. Uno piensa que hay que leerse un manual y no es tan así, en un verano escribí “Si tú me miras”, la presenté al concurso “Barco de Vapor” y quedé finalista. Una editorial, Norma, la leyó, les gustó y me la publicaron siendo muy bien recibida por los estudiantes y ya está en segunda edición”.

-¿Por qué los jóvenes?
“Creo que escribo para un segmento para el cual poco se escribe. Es más fácil escribirle sobre realismo mágico como vampiros y otros, quizás porque es más difícil abordar los temas que a ellos les importan u otros pensarán que basta con la literatura clásica y para darles un recreo le presentan lo fantástico.
“Siento que me veo un poco proyectada en lo que me pasaba a mí cuando era joven y no sabía qué leer. Cuando tenía 15 años nunca encontré qué comprar y hoy hay múltiples opciones como libros y CD; me acuerdo de haberme leído unas 10 veces una novela, leí “Mujercitas” hasta que me la supe de memoria. Por eso, decidí escribir para ellos”.

-¿Pero una cosa es escribir para ellos y otra, escribir de ellos?
“Escribir para ellos, si lo vas a hacer en serio, es escribir y tocar todas las áreas. O sea, no sólo contar el paso de la niñez a la adolescencia entrando en los temas como el cambio físico, el social; eso hay que tocarlo porque dentro de cada área pasan muchas cosas que pueden ser positivas como negativas. El primer amor, la amistad son cosas súper positivas, pero también están la anorexia”.

Daniela cuenta que una de las cosas gratificantes de escribir para jóvenes es que después de publicar, la editorial lleva al autor a charlas en los colegios donde se tiene la oportunidad de debatir con ellos. “Si me preguntas para qué escribo, yo creo que para la sicoeducación que se hace después”, dice a la vez que narra que surgen conversaciones súper potentes entre ellos.

“Cómo no escribir para los jóvenes sin hablar de sus temas. A mí me parece vacío”, sostiene.

-En “Si tú me miras” abordaste el tema de la sexualidad....
“Y fui muy censurada, los colegios religiosos no aceptaron mi libro”.

-¿Por qué?
“Porque a lo mejor creerán que a los 15 años nadie se ha dado un beso o que una corrida es pecado o no le ocurre a los niños de sus colegios. Si bien está tocado con mucho respeto, de manera tierna, sobre el despertar sexual del protagonista, me parece que si se va a hablar del amor cómo no se va tocar eso. Lo otro es hablar de Disney”.



-Cuando visitaste los colegios, ¿qué te dijeron?
“Me di cuenta que no hay una transversalidad. Mientras más protegido el colegio y más del barrio alto, ellos sentían mucho más ajeno lo que está en el libro, no sé si porque no lo están viviendo o no es adecuado comentarlo. En las comunas populares se sentían mucho más identificados. En cursos donde hay embarazos adolescentes, la posibilidad de un atraque o una corrida de mano es pan de cada día. En colegios donde los niños están preocupados de ser niños perfectos no se da, pero no sé si no se da o no conversan el tema.
“Es súper loco cachar que los adolescentes viven realidades absolutamente distintas”.

-¿Por qué quisiste escribir del tema del bullying?
“Cuando me siento al computador empiezo a ver las noticias. No sé si por deformación periodística, pero cuando cacho que un tema se repite y se repite, decidido que es el tema y eso me pasó el año pasado con el bullying. Nos bombardearon con los videos caseros que suben los mismos jóvenes a Internet sobre violencia en los colegios.
“Hablo de eso pero novelado, porque me interesa que los cabros empiecen a sentir gusto por leer, y en la vida está lo de dulce y de agraz. Es de bullying pero tiene tradición culinaria, muestra de culturas”.


Uno de los valores agregados que dice que poseen sus libros es que presenta a una familia de alguna descendencia extranjera como una forma de exponerle a los jóvenes que Chile es un país formado por distintas culturas y que hay que aprender a convivir con ellos, como los mapuches, los italianos, los alemanes y así.

-¿Cuál es el objetivo final de tus libros?
“Uno solo no, varios. Primero, entretenerlos, pero con algo para ellos. Lo segundo, es el elemento realidad, porque abordo sus temas”.

-¿Crees que el bullying lo pueden enfrentar una vez que lo ven en el libro?
“Sí, de hecho, se producen discusiones donde el tema se abre. El análisis, el debate es súper enriquecedor y la idea es que no se queden con mi mirada del bullying, sino que es una plataforma para que se pueda conversar”.

-¿Qué elementos tenían que estar en el novela para que el tema fuera real?
“La crudeza tal cual es, sin adornos. Hoy día amenazan de muerte a los compañeros, si entras a Google y pones las palabras ‘cerda asquerosas’ te arrojará todos los blog que los tienen y con los que se ataca a las niñas. Hay escupos, patadas, llenar las mochilas de comida, tirarlas por la ventana, todo esto no es nada. Hay eso y mucho más, afilan reglas y las convierten en armas, nada es exagerado”.

-¿De dónde te nutres?
“Me gusta mucho meterme en sus blogs y ver de qué hablan. Pero también es la imaginación, a veces, me siento y escribo porque creo que tengo un enano que me dicta (se ríe).
“Además, entrevisto muchos jóvenes, hijos de primos, amigos y te digo que no estoy tan alejada de la realidad”.

-Lo que más angustia en tu libro es el silencio en que se sumen las víctimas.
“Si tus redes de apoyo y la comunicación están bien, tienes pilares, no tendría porque ser tan grave el bullying hacia ti porque lo expresarías altiro. Si la relación con los padres es cercana y directa se les puede decir que ya no se tolera más el abuso, pero cuando eso no ocurre ‘te la comís’. Para que haya un victimario tiene que haber una víctima y esa está disponible porque no tiene redes de apoyo real”.

-Tu novela tiene un final feliz. ¿Responde eso a la realidad o a los colegios les cuesta asumir el tema?
“Creo que hay colegios queson muy negadores, pero en otros el tema está tan abierto que están muy disponibles para asumirlo. Hace 10 años atrás le bajaban el perfil, pero debido al interés mediático que tiene el tema del bullying ha remecido las cabezas de los colegios y hoy hay algunos que tienen tolerancia cero, no permiten nada y simplemente expulsan a los alumnos”.


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