Constanza Arena: La mujer que ayuda al cine chileno en su despegue y consagración

La directora ejecutiva de CinemaChile asegura que la discusión ideológica sobre cine de autor y cine comercial nunca será zanjada. Agrega que hoy somos reconocidos y el grupo de talento que hoy brilla está siendo seguido por el mundo.

05 de Febrero de 2014 | 11:10 | Por María José Errázuriz L.
Nacida en Buenos Aires, uno de los epicentros del cine latinoamericano, pero residente en Chile desde hace 19 años, Constanza Arena (37) cumple una labor fundamental en lograr derribar fronteras y llevar nuestro séptimo arte a todas las salas existentes en el mundo.

Al frente de la Fundación CinemaChile desde el 2009, lleva el pulso de todas las producciones audiovisuales de los últimos años que han logrado abrirse paso en un mercado sobresaturado de cine hollywoodense e instalar el nombre de nuestro país en lo más alto.

Ya no es sorpresa que cada año alguna película chilena obtenga un galardón en un festival internacional y entre estos destacan la nominación de “No” como Mejor Película Extranjera en los Oscar y el Oso de Plata de Berlín como Mejor Actriz que recibió Paulina García por “Gloria”.

Con un pasado como encargada de la programación envasada de TVN, tiene horas y horas sentada frente a una pantalla, algo que claramente le ha aguzado el ojo, literalmente hablando. Por eso, no es extraño que se haya sumado al desafío de promocionar nuestros productos a través de esta agencia que cuenta entre sus aliados con ProChile, el CNTV y los ministerios de Relaciones Exteriores y Cultura.

Cree que, si bien en el pasado el cine chileno tuvo momentos estelares, hoy se dan una sincronía de hechos que auguran otros muchos más. “Las redes que tenemos hoy son muy frecuentes en países que tienen cinematografía consolidada como Alemania, Francia”, dice.

-¿Y estamos en eso, en una cinematografía consolidada?
“Estamos en camino de eso, pero para ello era necesario que se diera una sumatoria de energías, insumos e incentivos como los que hay ahora, de manera tal de construir una plataforma con buenos cimientos, de modo que directores y las obras puedan despegar, pero también sostenerse”.

-¿Seguimos quejándonos por falta de recursos?
“Siempre y eso no sólo es algo de Chile. Nosotros nos movemos en el circuito internacional, principalmente Latinoamérica y ese es el problema, incluso ahora en Europa por la crisis. Todos se quejan”.

-¿Este buen momento se debe a que avanzamos más hacia el cine comercial?
“Hay de todo y eso es lo bueno. Por un lado, está el comercial que tiene fuerte llegada al público local y por otro, distintos géneros y relatos que le están haciendo sentido con mucha fuerza al mundo de los festivales y a la crítica. Ahora, nos queda conectar el cine chileno con la audiencia chilena, que es nuestra gran deuda”.

-Por años los puristas se entramparon en la discusión sobre que el cine era cine arte, ¿esa discusión ideológica se zanjó?
“No, nunca nada está resuelto y es bueno que haya diferencias de opiniones. Generalmente esos puristas es la crítica, pero por otro lado, los funcionarios públicos miran el sector que se construya una industria lo más rápidamente posible y le reclaman al cine que sea de autor y no comercial, con vocación de público. A mí esa discusión me parece estéril, no lleva a ninguna parte. El cine es cine, tiene distintos géneros y mientras más diversidad tengamos, con mayor rapidez vamos a construir una industria”.

-¿El buen momento que vive es porque logramos ir a los festivales extranjeros?
“Los cineastas chilenos han ido a los festivales desde que han hecho cine, pero los esfuerzos individuales son como una gota en el océano. Lo que hoy tenemos es muchas personas trabajando para la internacionalización del cine. Hay programas en el Consejo Audiovisual, existe CinemaChile que es la agencia que maneja esas redes y adelantamos todo lo que se hace”.

Constanza reflexiona sobre el hecho de que el cine chileno requiere internacionalización porque nuestro mercado es muy pequeño como para consolidar la industria; algo muy distinto a lo que hicieron países como Brasil o Francia, con alto consumo interno. Agrega que han debido hacer un trabajo intenso para posicionar una marca, colocar a Chile en el mapa y mantener una frecuencia permanente en los festivales.

-¿Nos equiparamos al cine argentino, brasilero, mexicano, o nos falta?
“Nos podemos equiparar en cuanto a la selección de nuestras películas en grandes festivales y premios ganados. Sin embargo no nos podemos equiparar en cuanto al volumen de producción ya que ellos son monstruos. Argentina produce 140 largometrajes al año, nosotros tuvimos 33 estrenos lo que es mucho.
“Chile está siendo reconocido. En el Marché du Film (Festival de Cannes) se mueven 4 mil obras en 10 días de feria, es el mercado más grande del mundo y nosotros hemos logrado destacar”.

-¿Cambió algo el panorama después de la nominación de “No” a los Óscar?
“Sí, porque es un hito que generan cosas que para nosotros son demasiado obvias, como poner a Chile en el mapa. Para gran parte del mundo Chile no existe, no sabrían decir dónde queda. Cuando se tiene a “No” en los Óscar, a “Joven y alocada” en Sundance, a “Gloria” en Berlín, ya hay reconocimiento. Conoces a Sebastián Lelio, a Pablo Larraín, a Sebastián Silva, a Alejandro Fernández, han identificado a un grupo de talentos y los están alimentando”.

-Hablamos del buen momento, pero resulta incomprensible que “Los 33” se esté filmando en Colombia.
“Es que eso es algo muy técnico, Colombia tiene una ley de incentivo tributario muy potente. De todas maneras el servicio de producción está otorgado desde acá, a través de Fábula. Es verdad que se rodó en Colombia, pero en la película va a brillar Chile”.

-¿El talón de Aquiles siguen siendo las salas? ¿Qué tan comprometidas están con el cine local?
“Acabamos de firmar un convenio después de un año y medio de negociación entre la Asociación de Productores y los exhibidores. Estaba en juego el trato que se le daba al cine chileno en las salas y se buscó mejorar las condiciones; mientras, un diputado propuso una ley de cuotas para regularlo y ambos corrieron en paralelo. El convenio ya se firmó, está implementado desde el 1 de enero, y garantiza que las películas que tengan más de 6 copias tengan espacios privilegiados dentro determinados circuitos de las multisalas”.

-¿La ley de cuotas será igual, necesaria?
“Vamos a ver cómo funciona el convenio (se ríe). En todo caso, el convenio dice que dictada la ley se aplica ésta”.

-Una cosa son las salas, otra el público. ¿Los chilenos quieren ver cine nacional?
“El público necesita que todos, Estados, cineastas, productores, desarrollen iniciativas para que se familiaricen con un tipo de narración distinto a la que están acostumbradas a ver de Hollywood o la televisión comercial. Nuestro cine tiene una narración más compleja, que apela a cosas más emotivas y eso, simplemente, se educa”.

-Me vas a decir que no, pero ¿no te frustra que Kramer arrase frente a otras películas chilenas?
(Se ríe) “No, para nada. Yo no soy purista, a mí lo que me interesa es que la gente vaya al cine. Y cuando rompes el hábito de quedarte en el sillón de tu casa y vas al cine, pagas un ticket, generas un hábito y si hoy te enganchó a Kramer, probablemente, querrás ver otra cosa”.