Columna: seis años es mucho

06 de Julio de 2000 | 13:06 | El Mercurio Electrónico
Había 16 pelotas gigantes -de esas con cascos blancos y negros- desde las que aparecía lo supuestamente más representativo de cada uno de los países participantes en ese Mundial.
Beckenbauer, la tarde del '74 en que Alemania fue campeón

Tan grabada como el himno (que todavía el Canal 13 lo usa como cortina de sus programas deportivos) tengo la imagen de los Quincheros, con el Patito Chiquito entumido saliendo de la pelota de Chile, en la más fría mañana que podía regalar el cielo muniqués de ese junio de 1974.

Miré mi pelota plástica y como era muy chico la rajé para ver qué me salía. Terminé llorando, porque en ese viejo momento frente a la Antú en un obvio blanco y negro me di cuenta de que nos mentían.

Sólo me alegré de nuevo cuando pasaron el comercial de Ambrosoli, en el que los dulces bailaban (yo ya había intentado con los míos, pero entonces pensé que me habían salido fallados) y me distraje pegando los monitos de los jugadores en un álbum gordo, mitad fotos, mitad dibujos.

Me estaba quedando dormido o los recuerdos con los años se ponen como tela de cebolla, pero tengo luces de mis hermanos remeciéndome para ver a Chile con Alemania.

Ya entonces empecé a escuchar eso de "seguir trabajando". Por esos días por primera vez vi a mis hermanos abrazarse después del gol del Negro Ahumada a la otra Alemania.

Por primera vez supe que había dos Alemanias y por primera, pero no por última vez preguntaba por qué no había dos Chile.

Después sabría que sí.

Si todo eso se lo debo a un Mundial (a un Mundial hecho en Alemania, precisemos) ya tengo ganas de que sea el 2006.

Enzo Pascal
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