Los deseos de un tenista

Marcelo Ríos aceptó estar en Sydney y defender a Chile por primera vez en unos Juegos Olímpicos. Hasta ahí todo bien, salvo que el tenista pidió unos requerimientos que han provocado ciertos comentarios y otros tantos dolores de cabeza.

08 de Agosto de 2000 | 19:07 | Patricio Corvalán Carbone, El Mercurio Electrónico
SANTIAGO.- A fines del año 1999, una reunión bastante breve entre Julio Riutort, entonces director de Digeder, y Jorge Ríos, representante (y padre) del tenista Marcelo Ríos, terminó en un apretón de manos y en el acuerdo de que el deportista sería uno de los estandartes de la representación chilena en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.

Lo que para los aficionados deportivos debió ser una buena noticia -ratificada además este año incluso con la opción de que el tenista encabezara la delegación en Australia- en estos días se empañó por las supuestas exigencias que Ríos hizo para asegurar su presencia en el certamen.

El lunes recién pasado, el nuevo director de Digeder, José Dollenz, reconoció que el tenista había exigido 100 mil dólares y pasajes para cuatro personas para asistir a Sydney, lo que -si bien el dirigente estaba dispuesto a cumplir- motivó a ocupar buena parte de una reunión que ya tenía pactada con el presidente del tenis chileno, José De Camino, para -curiosamente- entregarle apoyo a Nicolás Massú, el otro tenista que estará en Oceanía.

En la cita, Dollenz afirmó que las condiciones puestas por Ríos habían sido
rechazadas con el criterio de no privilegiar a unos deportistas por sobre
otros y aclaró que cualquier petición especial debería ser hecha a través de
las federaciones o el Comité Olímpico de Chile (COCH).

"El peor servicio que el Gobierno puede entregar a los deportistas es
discriminarlos entre ellos. Digeder debe cautelar la igualdad. No avalaremos
casos que nos sean evaluados por el COCH o las federaciones. Mientras el
país no se disponga a que las federaciones se fortalezcan no podremos
impulsar el alto rendimiento al nivel que requerimos", concluyó Dollenz.

Para Julio Riutort, no existe ninguna anomalía en el procedimiento que, en definitiva, terminará cumpliendo las peticiones del tenista.

"Iniciamos contactos con tiempo para que Marcelo estuviera disponible para las fechas de los Juegos Olímpicos y no pasara como lo ocurrido en Atlanta '96, en que el tenista no pudo asistir por problemas de calendario. Me junté con el padre de Ríos y llegamos a un rápido acuerdo", dice Riutort.

Entonces, el ex director de Digeder accedió a que, en vez de entregarle los 30, 40 o 50 mil dólares con los que el organismo financia la preparación de los deportistas que asisten a altas competencias mundiales, se le entregara al tenista el dinero correspondiente a cuatro pasajes (el de Ríos y tres familiares) y la estadía de todos ellos, "ya que Marcelo se entrena solo durante todo el año".

Un pasaje Santiago-Sydney en primera clase cuesta aproximadamente 6.240 dólares por persona, más las tasas de embarque, dependiendo el valor de si la ruta se hace por Papeete o por Los Angeles. La estadía, por ejemplo, en el Park Hyatt Sydney, varía entre 425 y 457 dólares la noche por persona.

Si calculamos que Ríos y su familia estarán al menos doce noches en Australia (el torneo tenístico se juega entre el 19 y el 28 de septiembre), el valor global aproximado por persona supera los 11.300 dólares. El costo de tener a Ríos y a su familia en Sydney, entonces, es de unos 45 mil dólares.

"Creí que era necesario que el tenista estuviera cómodo y que se sintiera bien anímicamente cumpliendo con un requerimiento que, si lo miran bien, sólo significa reacomodar el dinero del financiamiento", dice Riutort, contrariado con la expectación del tema.

La duda es qué pasaría si otro deportista top le pedía a Riutort un financiamiento de este tipo: "¡Pero si todos los atletas de ese nivel tienen plata para su preparación! Eso ha sido desde siempre".

Según Riutort, en el momento de dejar su cargo él le comunicó este tema a José Dollenz, el mismo en quien ahora recae la ratificación de ese convenio y el análisis para determinar de dónde se sacarán los 100 mil dólares que cuestan los deseos de un tenista.
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