Luxemburgo salió "duro de roer"

Pese a recibir manifestaciones en contra a su llegada a Sao Paulo, el técnico de las selecciones brasileñas dijo que continuará en su cargo "mientras los dirigentes no digan otra cosa".

26 de Septiembre de 2000 | 15:58 | Reuters
SAO PAULO.- El técnico de la selección brasileña de fútbol, Wanderley Luxemburgo, se aferró el martes a su cargo en medio de rumores de que sería separado después del fracaso del equipo sub 23 en los Juegos Olímpicos de Sydney.

Recibido con gritos de "burro" en el aeropuerto de Guarulhos en Sao Paulo, Luxemburgo dijo que seguiría al frente de la selección y que el 3 de octubre daría a conocer la convocatoria para el partido ante Venezuela por la eliminatoria mundialista.

Luxemburgo despejó así especulaciones de medios de prensa brasileños que lo daban por separado de su cargo, después de los malos resultados en Sydney y la deficiente campaña en la eliminatoria mundialista.

Brasil fue eliminado de las Olimpíadas por Camerún el fin de semana, después de una serie de actuaciones poco convincentes. En la eliminatoria para el Mundial del 2002, su equipo está cuarto entre los 10 sudamericanos que disputan cuatro cupos.

Según medios brasileños, Luxemburgo sería reemplazado por Luiz Felipe Scolari, actual entrenador del Cruzeiro y quien hasta este año dirigió con gran suceso al Palmeiras.

Pero Luxemburgo, recibido por una multitud de reporteros en el aeropuerto de Guarulhos, en Sao Paulo, aseguró que seguiría al frente del seleccionado mientras el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Ricardo Texeira, no decidiera lo contrario.

Texeira, todavía en Sydney, dijo según medios radiales que no se ha tomado decisión alguna sobre el futuro de Luxemburgo, cuya situación se vio complicada en los últimos meses por denuncias de evasión fiscal, y de obtener beneficios con la compra y venta de jugadores convocados a la selección.

Entre tanto, la mayor parte de su equipo que participó en las Olimpíadas llegó al aeropuerto de Río de Janeiro, donde fueron hostilizados por los hinchas, que les gritaban "mercenarios", "fracasados" y "vergüenza de Brasil".

Los jugadores se negaron a comentar sobre los rumores sobre la destitución de Luxemburgo, señalando que correspondía a la CBF pronunciarse al respecto.

"Quienes definen son los directores de la CBF, al jugador, si es convocado, sólo le toca jugar", sentenció el capitán de la selección olímpica, Alex.
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