Moyá: "Hacía años que no jugaba así"

El español, tras su triunfo sobre el chileno Marcelo Ríos, espera volver a lo más alto del ránking de la ATP "porque yo ya sé cómo se hace", dice.

16 de Enero de 2001 | 10:16 | DPA
MELBOURNE.- Carlos Moyá "nació" como tenista de talla mundial en el Abierto de Australia de 1997, y la exhibición que protagonizó en el mismo torneo ante el chileno Marcelo Ríos, al que batió por 6-3, 6-3 y 6-1, es un sólido principio para su "renacimiento".

Lesiones, fisioterapia, decepciones: todo lo que antes eran parabienes se tornaron en dificultades que hundieron al español en puestos mediocres del ranking. Pero ahora promete volver.

"Hacía dos años que no jugaba a este nivel, desde que gané 6-0 y 6-2 a Kuerten en Hamburgo", recuerda el español con una amplia sonrisa. "Espero revivir este año los recuerdos que tengo del 97, porque todo empezó aquí", rememora Moyá el torneo en el que alcanzó su primera final de un torneo de Gran Slam, que perdió ante Sampras.

"Ahora empieza una especie de 'segunda carrera' para mí", explica. "Lo bueno es que yo ya estuve en lo más alto, y ya sé cómo llegar ahí", declara esperanzado el jugador de 24 años sobre su futuro inmediato.

El español se encuentra en Australia "como en casa". Después de hacer furor (no sólo en el aspecto deportivo) en 1997, el público australiano sigue conservando su cariño hacia el mallorquín. "La verdad es que me tratan muy bien", reconoce.

"Siempre me gustó jugar aquí, las pistas son muy buenas para mí", alaba el ex número uno del mundo y actual 42. "Es una pena que las lesiones no me dejaran volver a tomar parte en este Gran Slam", se lamenta.

Moyá sufrió una lesión en la espalda durante el US Open de 1999 que cortó su proyección. Hasta Estoril 2000 no volvió a conocer el sabor de la victoria, una sensación que vivió anteriormente en Roland Garros 98, su primer y único "grande".

Ahora Moyá ha recuperado la locuacidad y la soltura que lo hicieron conocido, y sobre todo la confianza, como demuestran sus reflexiones sobre la final de la Copa Davis, cuando se quedó fuera del equipo en el último momento. "Decepcionado sí, pero celoso no", explica su estado de ánimo.

Tras romper con su entrenador de toda la vida, Josep Perlas ("no me podía dar el cien por cien, pero hemos quedado como amigos"), ahora Moyá se ha rodeado de un grupo de tres personas que se encargan de su preparación, que pronto serán cuatro con la incorporación de un técnico de renombre. "Aún no puedo decirlo, pero pronto se sabrá", anuncia enigmático.

Con entrenador famoso o sin él, Ríos puede dar fe de que el Moyá de los viejos tiempos ha vuelto en la pista, y el propio español lanzó a sus rivales en el circuito un aviso para navegantes: "Y a lo mejor esta vez llego más lejos de lo que llegué antes".
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