FIFA vive su peor derrota con Mundial de Clubes

La suspensión del torneo a dos meses de su inicio significó un gran golpe económico para los clubes involucrados, algunos de los cuales ya hicieron llegar a la FIFA su molestia y necesidad de ser recompensados.

20 de Mayo de 2001 | 16:39 | DPA
MADRID.- El sorprendente aplazamiento del Mundial de Clubes de fútbol decretado el viernes por la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) constituye ya uno de los mayores fracasos en la historia del máximo organismo del fútbol mundial.

En la era de los ingresos multimillonarios, del gigantismo en los eventos deportivos, ningún gran organismo rector de una competición se había atrevido a posponer o suspender una competición, mucho menos a sólo dos meses de su celebración.

Nacido bajo un aluvión de críticas, el Mundial por equipos tuvo desde el principio escasos partidarios, y la mayoría se mostró escéptico. Ahora la siempre agresiva FIFA pospuso hasta 2003 el evento que debía disputarse en España entre julio y agosto en una actitud defensiva ante la enorme crisis en que está sumida.

La inminente quiebra de su socio de comercialización de derechos televisivos y marketing, ISL, ha hecho tambalearse al todopoderoso ente de tal forma que su primera medida fue un paso atrás en una de sus apuestas más fuertes de los últimos años.

En una muestra de la precipitación en suspender el Mundial, el anuncio oficial de la FIFA recurrió a un insólito argumento, además de nombrar los problemas financieros por la quiebra de ISL y la "crisis económica" en algunos de los países de los participantes que dificultaba la comercialización del evento.

Y, en una maniobra desesperada, la FIFA aseguró que suspendía el Mundial porque "el período en que tenía lugar es particularmente inconveniente desde la perspectiva de las competiciones nacionales e internacionales". Precisamente uno de los principales argumentos en que se basaban las críticas al torneo y que el organismo futbolístico insistió en desoír.

La prueba de que la FIFA había apostado fuerte por el Mundial está en la cuantía de sus premios. Para atraer la atención de los grandes clubes europeos y sudamericanos que dieran renombre a la competición, se prometieron unos jugosos ingresos.

En la primera edición, que se celebró en Brasil en enero de 2000, el vencedor Corinthians se llevó casi cinco millones de dólares y el subcampeón Vasco da Gama se embolsó cuatro.

El Mundial no aplacó las críticas de los detractores, y la FIFA eligió una nueva huida hacia delante. La sede del segundo Mundial sería otro país loco por el fútbol, España, y los premios serían aún más suculentos: ocho millones de dólares para el campeón y algo más de cinco para el subcampeón.

Pero después de la catarsis que supuso la suspensión, esa estrategia se ha vuelto en contra de la propia FIFA: Ahora todos los implicados reclaman indemnizaciones por doquier.

La primera fue la Federación Española de Fútbol (RFEF), responsable de la organización, que primero tuvo que salir de su perplejidad momentánea, puesto que fue consultada de forma relámpago por la FIFA antes de anunciarse el aplazamiento.

Poco después, la RFEF no perdió oportunidad: "Nosotros y los clubes españoles hemos empleado tiempo y dinero en la promoción del Mundial y las plantillas ya tenían planeadas sus pretemporadas. Todo eso tiene que ser compensado".

En similares términos se manifestaron aquellos equipos que habían supeditado prácticamente toda su temporada al Mundial de clubes. El Palmeiras brasileño, el Jubilo Iwata japonés, el Zamalek egipcio o el Galaxy estadounidense centraban sus aspiraciones de coronar 2001 con un gran éxito de repercusión mundial en España.

"Estábamos preparando el torneo desde el año pasado", resumió el director de fútbol del Palmeiras, Americo Faria, el sentir en el club brasileño tras conocer la noticia. Los paulistas incluso ficharon a jugadores como Felipe, Alex o Fabio Junior pensando en su periplo por los campos españoles. En la misma línea, los jugadores y entrenadores del Galaxy afirmaron estar "extremadamente molestos" por la medida.

El Jubilo y el Zamalek ya reclamaron directamente dinero. Los japoneses aseguran que esperaban ingresar unos 2,5 millones de dólares en la competición y otros 80.000 dólares por la venta de productos relacionados con el Mundial. El Zamalek cifra sus pérdidas en unos 2,7 millones de dólares.

En la marea generalizada, tan sólo un colectivo se ha alegrado abiertamente de la suspensión. Jugadores de Real Madrid y Deportivo de La Coruña, los dos clubes europeos implicados, vieron la puerta abierta a más días de asueto.

"Nos viene bien para tener más vacaciones", reconoció el brasileño Roberto Carlos. "No altera nuestros planes y descansaremos más", confirmó su compatriota y compañero de equipo Savio. El argentino Leonel Scaloni, del club coruñes, coincide. "Así estaremos más con la familia", dijo, aunque seguramente no era ese el objetivo de la FIFA.
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