Liga de Campeones: Bayern Munich se aferró a los penales

Tres paradas del portero Oliver Kahn en la definición a penales, tras igualar 1-1 en los 120 minutos de juego, le dieron al Bayern Munich su quinto título en la Liga de Campeones. Valencia no pudo con la certeza germana, ni en la cancha ni desde los doce pasos, y masticó la derrota por segunda vez consecutiva.

23 de Mayo de 2001 | 18:13 | EFE
MILAN, Italia.- Los penales privaron este miércoles al Valencia de lograr su primera Copa de Europa tras empatar a un gol durante los 120 minutos de juego ante el Bayern Munich y deberá esperar otra ocasión para adjudicarse el más preciado título europeo de clubes, que en el caso del conjunto alemán es el quinto de su historia.

Ambos equipos llegaban a la final con la intención de quitarse de encima el amargo sabor de ser los dos últimos subcampeones del torneo. Sólo uno podía hacerlo, y fue el Bayern el que alcanzó la gloria. El Valencia deberá esperar otra vez.

Si el Bayern veía hace dos temporadas como dos goles del Manchester United en el último suspiro del partido le quitaban la Copa de Europa, en esta ocasión se encontraba con un gol en contra de penalti de Gaizka Mendieta, sobre el que se cometió la falta, a los dos minutos de partido que dificultaba notablemente su camino hacia el título.

Además, Santiago Cañizares se empeñó en poner más trabas al trabajo del conjunto alemán al detener un lanzamiento penal a Mehmet Scholl sólo tres minutos después del gol valencianista en un derribo de Jocelyn Angloma a Stefan Effenberg.

La final se preveía táctica, muy estudiada, pero Cúper hizo una advertencia la víspera que se cumplió. Todos los preparativos calculados para una final se podían ir al traste o servir de poco por una acción puntual en los primeros instantes, y así sucedió. El inicio del choque no pudo ser más trepidante, con dos penales en apenas cinco minutos de partido.

Acuciado por la necesidad de marcar, el Bayern se fue en busca de la portería del conjunto español, una circunstancia a la que el Valencia, acostumbrado en Europa esta temporada, respondió con su mejor virtud: el orden defensivo.

Así, el balón fue para el equipo de Ottmar Hitzfeld, aunque el tejido defensivo de Héctor Cúper limitaba las opciones ofensivas de la formación bávara a los lanzamientos desde fuera del área, además de que las contadas ocasiones de las que dispuso cerca de Cañizares las desperdició.

La apuesta por el argentino Pablo César Aimar sólo le duró a Cúper 45 minutos. En el descanso optó por la solución que también había barajado antes del encuentro: dar entrada a David Albelda, aunque tal vez se precipitó.

El técnico preveía lucha y quería al más fuerte antes que al más técnico, pero el camino al gol volvía a llegar de penalti, en esta ocasión a favor de los bávaros. Stefan Effenberg igualaba el partido, y ahora que el Valencia precisaba volver a marcar se había quedado sin uno de sus mejores recursos en ataque: Aimar.

El gol despegó un poco a los valencianistas de su área para buscar la contraria, puesto que el Bayern, sin renunciar al ataque, dotó de más tranquilidad a su juego al haberse liberado de la presión que tenía con el marcador en contra.

Al llegar al ecuador de este periodo, el partido entró en una fase anodina. El balón en el centro del campo con dos equipos que recelaban el uno del otro y temerosos ante la posibilidad de que un gol en contra y con poco tiempo por delante les apartase, otra vez, de la Copa.

Las interrupciones en el juego se sucedían y las oportunidades de marcar no llegaban ni en la meta de Oliver Kahn ni en la de Santi Cañizares, por lo que la resolución de la final se abocaba al gol de oro o los penaltis. Antes, el esloveno Zlatko Zahovic dispuso una gran ocasión con la que acabó el portero alemán.

La prórroga obligaba ya a marcar. El primero que pudo hacerlo fue el equipo muniqués, pero Cañizares, en una primera buena intervención, detenía el cercano disparo de Giovane Elber, y en otra, poco después, hacía lo propio ante un lanzamiento de Salihamidzic.

La falta de picardía del Valencia en ataque se hizo patente en la prórroga, y con Zahovic como protagonista, puesto que fue el que más se acercó al área del Bayern pero la timidez de su resolución nunca inquietó a Kahn.

La prórroga tampoco le sirvió a dos equipos reñidos con el gol y la única vía que había encontrado durante el partido, los penales, debían proclamar al campeón. El Bayern estuvo más acertado y se llevó el título para desesperación de un Valencia que caía por segundo año seguido.

BAYERN MUNICH: Kahn; Sagnol (Jancker, m.46) Linke, Andersson, Kuffour, Lizarazu; Effenberg, Hargreaves, Salihadmizic, Scholl (Paulo Sergio, m.107); y Elber (Zickler, m.99).

VALENCIA: Cañizares; Angloma, Ayala (Djukic, m.88), Pellegrino, Carboni; Baraja, Mendieta, Kily González, Aimar (Albelda, m.46); Sánchez (Zahovic, m.65) y Carew.

Goles: 0-1, m.2: Mendieta, de penal. 1-1, m.50: Effenberg, de penal.

Penales: Paulo Sergio (fuera) 0-0, Mendieta (gol) 0-1, Salihamidzic (gol) 1-1, Carew 1-2 (gol), Zickler 2-2 (gol), Zahovic 2-2 (detiene Kahn), Andersson 2-2 (ataja Cañizares), Carboni 2-2 (devuelve Kahn), Effenberg 3-2 (gol), Baraja (gol) 3-3, Lizarazu (gol) 4-3, Kily (gol) 4-4, Linke (gol) 5-4, Pellegrino (contiene Kahn) 5-4.

Arbitro: Dick Jol (HOL), quien mostró tarjeta amarilla a Andersson (BAY), Carboni (BAY) y Kily González (VAL).

Incidencias: Final de la Liga de Campeones disputada en el estadio 'Giuseppe Meazza' de Milán ante 75.000 espectadores.
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